CAMPAÑA PARA DONAR SANGRE
Ramon Rius, joven con hemofilia

"Mi cuerpo tarda más en curar cualquier tipo de herida"

15.01.2016 | 04:22
Ramon Rius, vecino del Centre, tiene hemofilia, un hecho que le impide hacer actividades en las que pueda recibir golpes.
Ramon Rius, vecino del Centre, tiene hemofilia, un hecho que le impide hacer actividades en las que pueda recibir golpes.

Los llamamientos periódicos que el Banc de Sang de Mútua hace a los ciudadanos para que donen sangre cobran un mayor sentido si cabe al hablar con los receptores. Es decir, con aquellas personas que se benefician de la solidaridad de quienes acuden a citas como la que hoy se inicia en Catalunya.

Ramon Rius, un vecino del Centre de 31 años, es uno de los posibles beneficiarios de las donaciones. Este joven tiene hemofilia, una enfermedad hereditaria y crónica que se caracteriza por la presencia de hemorragias, ya que la sangre carece de la facultad de coagulación necesaria para curar bien las heridas. Para cualquier hemofílico grave, un pequeño traumatismo, que incluso sea inapreciable para otra persona, conlleva a veces un serio problema. En España, según el Hospital de la Paz, hay unos 3 mil perjudicados por este problema.

¿Cómo le afecta en su día a día tener hemofilia?
La hemofilia se considera una discapacidad con la que naces. Si yo me hago cualquier herida, mi cuerpo tarda más tiempo en curarla que si le pasa lo mismo a otra persona. Y en el caso de que sufra una hemorragia, será más prolongadas. Esas hemorragias pueden ser externas o internas. Por suerte, en mi caso tengo una hemofilia leve, pero no realizo actividades que estén sujetas a recibir un golpe. El médico, por ejemplo, me recomendó que no practicara deportes de contacto, como el baloncesto o el fútbol, para evitar heridas.

En su caso, ¿cuando necesitaría recibir una donación de sangre?
Sólo requeriría una aportación extra de sangre si sufriera un accidente o bien si tuviera una intervención quirúrgica. Entonces, los doctores me harían una transfusión sanguínea, o bien de lo que la medicina llama el factor de coagulación [Este factor son componentes del plasma, sobre todo proteínas, que hacen posible que la sangre se coagule]. Aunque mi caso es leve, hay hemofílicos que están en una situación mucho más grave, que necesitan transfusiones mucho más constantes para vivir, puesto que para ellos cualquier hemorragia producida por un pequeño golpe se convierte en incurable.

¿Uno llega a acostumbrase a vivir con esta dificultad añadida?
De alguna manera, sí. Sobre todo porque estás con ello desde pequeño. Y, al afrontarlo, también es importante la familia. Ya cuando era un niño, los médicos orientaban a mis padres acerca de cómo actuar en el caso de que me diera un golpe. Además, yo pasé por otro problema de salud cuando tenía 6 años y para solucionarlo también necesite sangre. Sufrí un cáncer. Un linfoma, más en concreto.

Al tratar de vencer la enfermedad, ¿le afectó de alguna manera el hecho de ser hemofílico?
Dijéramos que fue un problema sobre otro. Para superar el cáncer que padecí de pequeño me hicieron un autotrasplante de médula y, claro, tuve que recibir transfusiones de sangre. Con la particularidad añadida de que yo soy del grupo sanguíneo 0 negativo. Las personas que estamos en esta categoría podemos donar sangre a todo el mundo, pero sólo recibirla de nuestro mismo grupo. Esta circunstancia dificultó todavía un poco más mi situación, pero por suerte hoy estoy curado de la enfermedad por la que pasé.

Desde su experiencia, ¿por qué son importantes las donaciones?
Sin ir más lejos, porque yo pude superar el cáncer gracias a que en aquella época, hace ya más de 20 años, hubo voluntarios que hicieron ese gesto de una forma altruista. Y porque, para los hemofílicos, resulta también una acción muy importante. Hay muchas personas que tienen esta discapacidad y sólo pueden seguir adelante gracias a que otros donen.

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