Puigdemont se compromete a culminar el proceso y no promete fidelidad ni al Rey ni a la Constitución

13.01.2016 | 07:59
Carles Puigdemont pasando revista a los Mossos en el Palau de la Generalitat.
Carles Puigdemont pasando revista a los Mossos en el Palau de la Generalitat.

Carles Puigdemont tomó ayer posesión como 130 presidente de la Generalitat de Catalunya en una ceremonia breve, pero cargada de gestos de gran trascendencia política. El flamante presidente recurrió a una formula inédita en la que evitó garantizar lealtad al Rey y a la Constitución, mientras prometía "fidelidad a la voluntad del pueblo de Catalunya representado en el Parlament".

El Saló Sant Jordi del Palau de la Generalitat acogió ayer un acto solemne y cargado de simbolismo, en el que el ex alcalde de Girona tomaba el relevo de Artur Mas. Lo hacía ignorando expresamente la advertencia del ministro de Justicia, Rafael Catalá, que horas antes de la toma de posesión advertía a Puigdemont que "en ningún caso" podría introducir en sus palabras elementos que desvirtuaran el cumplimiento de sus obligaciones y de la Constitución.

Tras el discurso, la respuesta fue ayer inmediata. La Abogacía del Estado anunció que estudiará la fórmula utilizada por el nuevo presidente de la Generalitat por si el no haber acatado la Constitución fuera merecedor de alguna acción por parte de los servicios jurídicos.

Fuentes del Gobierno central indicaron que la Abogacía empezará hoy mismo a estudiar las palabras de Puigdemont. Los servicios jurídicos del Estado analizarán la legislación y la jurisprudencia existente para determinar si el haber ignorado la promesa o juramento de acatar la Constitución merece algún reproche jurídico.

"No de cualquier manera"
Ayer en el Palau de la Generalitat Carles Puigdemont dijo asumir la Presidencia de la Generalitat "con gran responsabilidad y honor" y en varias ocasiones apeló a la voluntad popular como el principio que regirá su mandato.

Puigdemont afirmó que los objetivos de cualquier gobierno deben ser mejorar las condiciones de vida de la gente y garantizar los servicios, algo que "no será posible si no disponemos de herramientas".

La reflexión le sirvió al President para denunciar que Catalunya está "ahogada, humillada financieramente y desatendida por las inversiones del Estado",

El President se comprometió ayer a conseguir "esas herramientas", en el marco de un proceso hacia la independencia que, dijo, "no

haré de cualquier manera ni permitiré que se haga así. Lo haremos bien".

Puigdemont apostó ayer por afrontar el debate político desde el "respeto y la serenidad", con "trabajo y diálogo", aunque dejó claro que perseverará en el objetivo independentista recurriendo a dos citas literarias, en un gesto que apunta a convertirse en seña de identidad.

La primera, "imposible es solo una opinión", frase que utiliza habitualmente Albert Ribera, el líder de Ciudadanos. La segunda es del escritor y periodista Agustí Calvet, que bajo el preudónimo Gaziel dijo: "Soy falible pero insobornable". Puigdemont aseguró que este es uno de los principios que rigen su comportamiento.

Ante un Palau de Sant Jordi repleto de autoridades, colaboradores, pero también familiares y amigos del President, el exalcalde de Girona quiso alejar los fantasmas de la fatiga del independendismo, tras meses de negociaciones, y aseguró que "no estamos cansados. Hoy estamos más esperanzados que nunca".

En ese sentido, Puigdemont dijo estar dispuesto a poner "las instituciones a trabajar en esta dirección" sin "perder de vista las esperanzas de la gente".

En el futuro, el independentismo deberá rectificar errores que el flamante President no tuvo reparo en reconocer durante la breve toma de posesión. "Tenemos que explicarnos más -afirmó-, mejor y a más gente. Tenemos que implicarnos más, mejor y a mucha más gente".

En paralelo, recordó, el nuevo Govern de la Generalitat deberá consolidar una estabilidad parlamentaria que le permita afrontar el próximo mandato con garantías de éxito.

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