Los casales municipales de invierno acogen a 460 niños

30.12.2015 | 04:22
Esplai de invierno en Guadalhorce, uno de los que funciona estos días de vacaciones.
Esplai de invierno en Guadalhorce, uno de los que funciona estos días de vacaciones.

El Ayuntamiento ha puesto en marcha un nueva tanda de casales de invierno para niños y adolescentes en colaboración con esplais de los barrios. En esta edición, el servicio de ocio infantil y juvenil acogerá a un total de 460 usuarios, de los que 390 (el 85 por ciento) está becado por el Consistorio a petición de Servicios Sociales. Son niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad y que ya disponen de ayudas y apoyo en la escolarización.

Los casales tendrán una duración de diez días (el periodo laboral de las vacaciones escolares) y estarán a cargo de ocho entidades que son Esplai Ca N'Aurell, Esplai Tremola de Vilardell, Centre de Lleure Tu Tries, Insoc Guadalhorce, La Fàbrica de Can Tusell, Esplai Can Palet, Grup de Colònies de Ca N' Anglada y L' Eina Cooperativa de Torre-sana.

El Ayuntamiento destinará un presupuesto de 79.571 euros, un 80,8 por ciento en relación al invierno pasado. Desde la concejalía de Juventud y Ocio Infantil, que recae en el concejal Noel Duque, han explicado que el número de usuarios ha bajado con respecto al año anterior (entonces participaron quinientos niños y hubo 425 becados) pero que la financiación ha crecido porque ofrecen más actividades y cubren más horas de asistencia. Así, en los casales de este 2015 son de jornada completa (el invierno pasado eran de media jornada) y no sólo se centran en las comida sino que también incluyen actividades de ocio, lúdicas y salidas. El concejal del área, Noel Duque, ha remarcado que este modelo es el que desean consolidar. "Queremos que los casales ofrezcan una programación educativa y lúdica completa, y que puedan acoger a grupos de niños y adolescentes heterogéneos. La idea es que esta iniciativa vaya más allá de cubrir una necesidad alimentaria, que la hay, pero que no sea la única porque el objetivo es luchar contra la estigmatización y favorecer la integración socioeducativa".

Los casales municipales de invierno arrancaron en 2013, cuando se agravaron los recortes y tras un acuerdo suscrito con las entidades socieducativas y de ocio. Fue importante porque supuso reactivar una programación que se había cerrado por falta de demanda.

El Ayuntamiento y las entidades organizaron aquel invierno un modelo más abierto mediante el cual se abría la inscripción a todos los niños pero con una dotación de becas (trescientas) con el objetivo de garantizar la asistencia y sobre todo la comida a los escolares becados en la escuela.

Esta tipología es la que ha perdurado hasta hoy aunque con algunas variaciones. A veces se implanta media jornada, como el invierno pasado, o la jornada completa como en este.

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