Sucesos

Detenido por apuñalar a otro hombre en el cuello

15.12.2015 | 04:23
La reyerta se desató en la confluencia de la avenida de Barcelona con la calle de Wagner.
La reyerta se desató en la confluencia de la avenida de Barcelona con la calle de Wagner.

Una reyerta entre dos individuos acabó con ambos heridos, uno de ellos con un tajo en el cuello. Ocurrió el sábado en la esquina de la avenida de Barcelona con la calle de Wagner. Y los dos implicados fueron detenidos: uno de ellos, el causante del corte, por un intento de homicidio. El otro, el que sufrió el corte, por daños y lesiones.
Una testigo que caminaba por la zona, a eso de la 1.55 de la madrugada, oyó gritos, y cómo alguien tumbaba un contenedor. Quiso el azar que por allí, por la confluencia de la avenida de Barcelona con la calle de Wagner, pasase en aquel momento un coche patrulla de la Policía Municipal. Los agentes observaron el contenedor en el suelo y procedieron a colocarlo en su sitio cuando percibieron también el griterío, y vieron la escena. Dos tipos se peleaban. Corrieron, los separaron. Uno sangraba. Tenía un tajo en el cuello.

Los chillidos arreciaban, y los encaramientos. Tanto, que el herido tuvo fuerzas aún para acometer al otro sujeto en presencia de los agentes. Le propinó un puñetazo y lo tiró al suelo, y el otro sufrió lesiones graves; al parecer, una fractura en un brazo, según fuentes de la investigación. Una mujer, acompañante de uno de los implicados, se marchó pero ha sido identificada.

Una botella rota
Los guardias enviaron un comunicado urgente a su central: solicitaban la activación de los servicios médicos. Uno de los individuos estaba tumbado en el suelo, en un portal. Llegaron las ambulancias.
El hombre que sangraba, de 36 años, fue trasladado a Mútua; allí lo asistieron, pero obtuvo el alta. A su oponente, de 49, lo llevaron al mismo hospital. Ambos son de origen marroquí, tienen múltiples antecedentes y acabaron detenidos: el primero, por lesiones y daños; el segundo, por un delito de homicidio en grado de tentativa, no tanto por las consecuencias del ataque como por la zona vital a la que iba dirigido (cerca de la yugular) y al instrumento empleado. Se cree que asestó el golpe con una botella rota hallada luego en una papelera.

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