"Terrassa es muy de ´bolets´ y aquí siempre nos va bien"

10.11.2015 | 04:22
Los rovellones son siempre la seta más vendida de la Fira del Bolet, y volvieron a serlo este año.
Los rovellones son siempre la seta más vendida de la Fira del Bolet, y volvieron a serlo este año.

Catalunya es un pueblo micófilo, según el gran estudioso Josep Maria Ferigcla estableció en su libro ya clásico "El bolet i la gènesi de les cultures", y Terrassa parece serlo especialmente, como prueba el éxito que año tras año obtiene la Fira del Bolet. El sábado por la mañana, la plaza del Triomf y el tramo inicial de la calle Ample eran un hervidero de público, y los talleres infantiles y otras actividades contribuían a darle un ambiente muy animado y feliz. "He vendido mucho, igual que los otros años. Me gusta venir porque la gent de Terrassa es muy de 'bolets' y siempre nos va bien", nos comentó Miriam Gallardo, del puesto Mon Bolet, de Berga.

Ésta era la décima edición de la feria, y Mon Bolet ha estado en las diez, al igual que Jaume Cardona, que cada año viene a la feria desde el Lluçanès. Traían "camagrocs", "trompetes de la mort", "llenegues", "fredolics" y, claro, la seta estrella, el rovelló (entre veinte y veinticuatro euros el kilo). Ausencias: a Cardona le habían pedido "carlets", "que no hemos traído porque no había", y a Gallardo, el "ou de reig", "que no se ha visto este año".

Por primera vez, la Fira del Bolet no fue solo de mañana, sino que prolongó hasta las ocho de la tarde su horario. Con menos público, por la tarde, "pero es lo normal. También en otras ferias que vamos por la tarde no se vende casi nada", comentó Cardona. "En todas las que son de alimentación, la gente acude por la mañana", según Gallardo.

Divulgación micológica
Eso sí, "el aula de micología" de Daniel Siscart, registró un público numeroso y entusiasta durante todo el día. De diez de la mañana a 3.30 de la tarde, y de 4.30 a ocho -una auténtica maratón- estuvo este biológo y micólogo, ante una larga mesa con setas de diversas especies, cogidas durante los últimos días, explicando sus características. Algunas personas le traían ejemplares para que los identificara.

En la feria también podían adquirirse setas de madera, "de torno", según su autor, Moisès Illa, de Sant Pere de Vilamajor. Setas que eran peonzas, bolígrafos, llaveros. "Todo lo hago yo, desde cortar el árbol, preparar la madera para trabajar y hasta la pieza final".

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