El ictus se puede prevenir y tratar con las técnicas actuales

03.11.2015 | 04:22

Padecer hipertensión, diabetes, síndrome metabólico, apnea de sueño o enfermedades de corazón, son factores de riesgo para sufrir un ictus. Por eso es de especial importancia cuidarse y evitar el consumo excesivo de alcohol, el colesterol, el tabaco y la obesidad. Así lo ha recordado la Sociedad Española de Neurología, que calcula que cada año hay entre 110.000 y 120.000 afectados.

Las posibilidades de tratar con éxito un ictus se van reduciendo en el momento mismo en el que aparecen los primeros síntomas. Entre estas señales de alarma destaca: la pérdida de fuerza repentina de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo; el trastorno repentino de la sensibilidad, sensación de "acorchamiento u hormigueo" de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo o la pérdida súbita de visión parcial o total en uno o ambos ojos. También puede aparecer una alteración repentina del habla, dificultad para expresarse y ser entendido por quien nos escucha. El dolor de cabeza súbito de intensidad inhabitual y sin causa aparente; la sensación de vértigo, o el desequilibrio si se acompaña de cualquier síntoma anterior son otros de los síntomas que pueden advertirnos de la aparición de un ictus. Por esa razón, en el momento en que aparecen los síntomas es importante llamar a un servicio de urgencias o acudir al hospital más cercano. Incluso aunque los síntomas desaparezcan a los pocos minutos.

Uno de los principales avances de la medicina clínica y la salud pública es que el ictus se puede tratar. Gracias a una atención neurológica especializada y urgente en las unidades de ictus la salud del paciente afectado mejora notablemente. El "Código Ictus" activado a tiempo puede salvar vidas.

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