PÁGINAS DE VERANO
Vista atrás al mundo de la tele

La mirada inversa

13.08.2015 | 04:20
El publicista está hoy vinculado a Antena 3 a través del programa "Al rincón de pensar".
El publicista está hoy vinculado a Antena 3 a través del programa "Al rincón de pensar".

Risto Mejide explota hoy su papel de contrapunto televisivo como mordaz entrevistador. Antes, creó una marca propia como jurado de "triunfitos"

Si dices algo y no molestar a nadie, es que no has dicho nada. Ésta es la filosofía televisiva que parece seguir Risto Mejide a pies juntillas. Generador de anuncios, astro mediático de mutantes gafas oscuras, en su día despiadado juez de cantantes en fase "beta" y hoy reflexivo entrevistador. Este catalán de cuarenta años ha sabido cómo hacer de sí mismo un producto de éxito, y de qué modo tener un público fiel. Ha alcanzado, pues, en primer persona, la meta que persigue todo publicista con los artículos que promociona.

Apareció por primera vez en la televisión en 2006. Fue en el programa "El invento del siglo" (Antena 3), que apenas duró una semana. Pero la productora del espacio, la factoría Gestmusic, salvaguardó de la quema a aquel proyecto de greñudo que era miembro del jurado. Poco después, le llegó la gran fama, justo cuando Telecinco se hizo cargo de "Operación Triunfo".

Veía el plató a través del cristal y con sus afilados comentarios, Risto desmontaba sueños vanos y ponía los pies en la tierra a aquellos concursantes presos de los cantos de sirena de la fama exprés. Después, como todo buen producto, Risto supo reciclarse. Tras pasear el Chester de Cuatro durante tres temporadas fichó por la competencia, Antena 3, y ya ha enviado "Al rincón de pensar" a cantantes, políticos y cocineros españoles.

El director creativo que revolucionó el patio
Risto Mejide estudió un máster en dirección de empresas y ocupó cargos importantes en agencias de publicidad tan notables como Bassat & Ogilvy o Saatchi & Saatchi

En realidad, este barcelonés que nació en noviembre de 1974 no se llama Risto, sino Ricardo. De hecho, Risto es la traducción al finlandés del citado nombre de pila español. Cuenta que había demasiados Ricardos en su familia, así que con 18 años decidió empezar a construir una marca propia. Como ésta, hay otras peculiaridades del personaje que son poco conocidas.

Estudió en Esade. Antes de convertirse, por voluntad propia, en la mosca "impertinente" de la tele (salva sea la parte), Risto pasó por la prestigiosa escuela de negocios Esade. Es licenciado, además de máster en dirección de empresas por este centro formativo que tiene una fama internacional.

Un gran publicista. La originalidad y el atrevimiento de sus comentarios le hicieron destacar enseguida en la tele. En el medio, Risto logró pronto diferenciarse (ser distinto a la competencia es el puntal que sustenta el éxito de cualquier buen producto). Para crear su propio personaje, de mucho le debieron servir sus conocimiento como "inventor" de anuncios. Y es que antes de trabajar en la tele, Risto había sido director creativo de agencias de publicidad tan importantes como Bassat & Ogilvy o Saatchi & Saatchi.

Un pasado musical. Su inclusión como miembro del jurado de "Operación Triunfo" le venía como anillo al dedo. Por un lado, porque entró en el programa en el primer año en que Telecinco emitió el formato (Risto hubiera sido demasiado lenguaraz para una cadena pública como TVE, que retransmitía el "show" antes que Mediaset). Y, por otra parte, debido a que el mundo de la música no era extraño para él, que había tenido su propia banda, llamada OM, cuando apenas superaba la veintena de edad.

Como escritor. Este incansable polemista ha publicado media docena de libros desde 2008, cuyos contenidos tienen el denominador común de que plasman la mirada poco convencional, inteligente, del publicista sobre el mundo que le rodea.

Una novia joven. En julio, Risto publicó una foto en la red social Instagram junto a su nueva pareja, la barcelonesa Laura Escanes, de 19 años. El comunicador tiene un hijo con la presentadora catalana Ruth Jiménez, a la que estuvo ligado durante cinco años.

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