La ampliación horaria marca el inicio de los casales especiales

31.07.2015 | 04:20
El esplai Guadalhorce es uno de los centros que colaboran y trabajan en la renovada propuesta.
El esplai Guadalhorce es uno de los centros que colaboran y trabajan en la renovada propuesta.

Un plato de ensaladilla rusa, completo a nivel nutricional. Fue la primera merienda-cena que los casi 50 niños y adolescentes que forman parte del casal especial de verano en el esplai Guadalhorce recibieron el lunes pasado. Era el día en que comenzaba este dispositivo de atención social dirigido a menores que se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad. En gran medida, por los estragos que la crisis ha causado en sus familias.

Por segundo año consecutivo, el Consistorio ha impulsado este programa especial de verano en colaboración con los esplais. El de Guadalhorce y La Fábrica ya habían formado parte de la iniciativa en agosto pasado, mientras que el Grup Colònies Ca n'Anglada se ha sumado por primera vez a la propuesta, que tiene por objetivo dar una cobertura socioeducativa y alimentaria a los pequeños más desfavorecidos en el periodo que va desde el fin de los casales municipales de julio hasta el regreso a la escuela.

Unos 180 niños y adolescentes se beneficiarán del servicio, que este año ha ampliado su horario y ha pasado a funcionar entre la una y las ocho de la tarde. Además de incrementar el número de actividades que llevan a cabo, el cambio permite que los menores llegados de familias que no disponen de los recursos económicos suficientes tengan garantizadas un mínimo de dos comidas al día. Si en el dispositivo desarrollado hace justo doce meses, los beneficiarios sólo se sentaban a la mesa en los casales al mediodía, en esta ocasión también les servirán una merienda que valdrá a modo de cena.

Atención completa
"Pese a esta variación, es importante subrayar que el objetivo de los casales especiales de verano no es tan solo asistencial. La idea de fondo consiste en que los niños no estén todo el mes de agosto en casa sin hacer nada, sino en que aprendan, a la vez que realizan actividades que les gustan", afirma Noel Duque, concejal de Servicios Sociales. El responsable municipal defiende que sean los esplais, los que se encarguen de llevar a cabo los casales especiales de verano, ya que el formato inicial de la propuesta pasaba por abrir los centros escolares para dar así cabida a los pequeños usuarios.

"Está muy bien que los agentes que desarrollan este trabajo sean los esplais. Estos locales se encuentran muy arraigados en los barrios, y en muchas ocasiones ya conocen tanto a los niños como la propia realidad de sus familias", explica Duque. Otro argumento para defender el modelo actual es que, la mayoría de veces, los menores acuden a los casales de su entorno, puesto que éstos se ubican en su propio barrio. De esta manera no tienen por qué desplazarse a otras zonas de Terrassa.

La primera semana de funcionamiento del servicio ha valido para establecer una toma de contacto de los más pequeños con sus monitores. "Los niños llegan a los casales a través de dos vías distintas. Por una parte, derivados desde los servicios sociales del municipio. Por la otra, a través del conocimiento que sobre ellos tienen en el propio esplai", indica Xavier Folch, técnico municipal.

Perfil diverso
Aunque la iniciativa especial de verano ha empezado esta semana, en el Grup Colònies Ca N'Anglada no comenzará hasta el próximo lunes. El técnico Xavier Folch aclara que la mayoría de los niños que atenderá la propuesta social pertenecen a familias tanto autóctonas como inmigrantes.
Karina Crespo, responsable del dispositivo de agosto en el esplai Guadalhorce, añade que si bien hace una década la mayor parte de los pequeños a los que asistían en el centro procedían de familias inmigradas, hoy la proporción entre menores de padres foráneos y de raíces catalanas se encuentra mucho más equilibrada.

"Con todo, este agosto tenemos una presencia notable de usuarios cuyas familias son del Magreb", dice Crespo. Para atender a los 48 niños y adolescentes, de entre 3 y 16 años, que ayer jugaban y aprendían en el esplai Guadalhorce, el centro dispone de siete monitores.
Los casales especiales forman parte del dispositivo de atención social a la infancia para el verano diseñado por el Ayuntamiento, y que ha incluido la concesión de becas para los casales de julio, así como la ayuda a unos 150 niños y sus familias a través de un programa de tarjetas monedero desarrollado junto a Creu Roja.

La cifra: 180 es el número aproximado de niños que los casales especiales de verano atenderán este año.

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