Pacto
EDITORIAL

Pacto

01.06.2019 | 04:00

Tot per Terrassa y Esquerra Republicana están negociando el que puede ser el pacto de gobierno para los próximos cuatro años en Terrassa. Cuatro años es mucho tiempo, que se lo pregunten al propio Ballart, pero los pactos se hacen para que duren. Nada hace presagiar que un pacto entre Esquerra y Jordi Ballart no sólo dure, sino que además funcione. No nos engañemos, seguro que habrá quien considere un buen escenario que Ballart no llegue a ningún acuerdo con Isaac Albert para poner al primero a prueba en un gobierno en solitario.

Hay muchas sensibilidades a flor de piel como consecuencia del resultado de estas elecciones, especialmente en el PSC, puesto que su relación con Ballart ha sido especialmente tormentosa, pero pasada la primera semana, es necesario dejar enfriar el análisis. Jordi Ballart ha ganado con absoluta legitimidad las municipales, tiene diez concejales, debe formar gobierno y no sólo hay que dejar que lo haga, sino presuponer que lo va a hacer bien. Es un hombre que siempre ha estado vinculado a la política municipal y conoce la gestión. No hay ningún indicador que diga que su equipo vaya a gobernar la ciudad peor que cualquier otro de los que se presentan. Es cierto que asume una gran responsabilidad, pero es que se ha presentado para eso y no la rehuye. Por tanto, Ballart debe formar gobierno y gobernar.

Es evidente que existe expectación sobre cómo se va a formar ese gobierno, cuál va a ser el papel de Esquerra, qué exigencias pondrá Isaac Albert sobre la mesa. Cómo se repartirán las carteras, cómo se organizará el cartapacio, quién asumirá Serveis Generals, cómo se afrontará la reorganización del Ayuntamiento que ya pretendía Jordi Ballart en su anterior etapa como alcalde y que proyectos se establecerán para que Terrassa recupere la ilusión.

Esquerra Republicana quiere tener un papel protagonista en un momento en que Terrassa precisa de una nueva transformación. Tiene ahora la ocasión de influir en las decisiones que determinarán el futuro no tan inmediato de la ciudad. Se está formando una mayoría absoluta que proporcionará un mandato plácido al equipo de gobierno. Pero el reto no sólo será del equipo de gobierno; en lo particular, el PSC debe llevar a cabo su travesía del desierto, reinventarse y sobre todo encontrar el tono de su oposición. Un perfil bajo puede ser muy perjudicial, pero un exceso de bilis se puede volver en su contra.