Útil
EDITORIAL

Útil

31.05.2019 | 04:00

E l concepto de "voto útil" se acuñó en los años ochenta en España como consecuencia del diseño de un sistema electoral pensado en beneficiar un bipartidismo que diese estabilidad a la joven democracia española. Desde entonces se utiliza alegremente para deslegitimar otras opciones que no sean las que pueden alcanzar una mayoría que permita a una formación política tener un papel protagonista en una legislatura o en un mandato en una corporación municipal.

A veces, los conceptos se entienden o se sitúan mejor en el debate en virtud de su opuesto. Así, ante el tan manoseado "voto útil", podría contraponerse el "voto inútil". Cabría pensar, no obstante, cuánto de justo o de injusto, por seguir con el juego de palabras, hay tanto en un concepto como en otro. El voto es voto y difícilmente puede medirse por su utilidad, entendida como la obtención del objetivo para el que fue creado, que es la designación de representantes. Se considera que es útil se contribuye a generar mayorías, de lo contrario, si se destina a partidos que se entienden que no serán decisivos se considera que no será útil, inútil por tanto.

No es justa esa afirmación. En Terrassa se han registrado este año un total de 18 mil votos que no han obtenido representación en el pleno municipal. Se trata de un récord de lo que podría "mal llamarse" voto inútil en Terrassa desde las primeras elecciones democráticas en 1979. El ejemplo es excepcional en Terrassa para referirnos al concepto de voto útil por cuanto podría haberse pensado que la opción de votar a Jordi Ballart no era útil, ya que no se preveía que pudiese alcanzar mayorías importantes. Finalmente, Ballart ha alcanzado una victoria tan inesperada como aplastante con un total de diez concejales.

Del mismo modo, sería ir contra la misma democracia calificar de "inútiles" a esos 18 mil votos que no han obtenido representación en el pleno. Se trata del reflejo en las urnas de la voluntad de dieciocho mil terrassenses que no deben ver condicionada su decisión por llamamientos tan abstractos como interesados al voto útil. Decimos que el voto es voto y si no contribuye de forma directa a la designación de representantes, sí que participa de forma directa. Si Ballart tiene diez concejales o Esquerra tiene cinco o ciudadanos, tres, es también por los votos destinados al PP, a la CUP o a TeC, que junto a otras cuatro formaciones no han obtenido representación en el pleno. Es la forma que tiene la democracia de dar forma a la voluntad de los electores. Otra cosa es el sistema electoral, pero ese es otro debate.