Pactos
EDITORIAL

Pactos

29.05.2019 | 04:00

La asombrosa victoria de Jordi Ballart no esconde que debe constituirse el Ayuntamiento y formarse el equipo de gobierno y, mucho menos, que diez concejales, pese a significar una victoria tan inesperada como rotunda, no son suficientes para gobernar la ciudad. Dicho esto, se impone la lógica de la negociación para garantizar la estabilidad del gobierno durante los próximos cuatro años. Se ha especulado con la muy improbable, por no decir imposible, probabilidad de un pacto de gobierno entre Tots per Terrassa y el PSC. Durante el último año y medio, Jordi Ballart y Alfredo Vega ni siquiera se han dirigido la palabra más allá de un forzado saludo un día que se cruzaron en el Raval de Montserrat. Las heridas están muy abiertas. En el PSC se acusa a Ballart poco menos que de traición y muchos entenderían dentro de la organización una humillación aupar con sus votos al dimisionario a la alcaldía. El PSC tiene que hacer su travesía del desierto y seguramente debe hacerlo en solitario.

Ballart, con toda probabilidad, resultará elegido alcalde en segunda vuelta, como lista más votada. Aunque no es imposible, es poco probable que se concierte un pacto antes de mediados de junio, cuando se constituya el Ayuntamiento y se proclame al nuevo alcalde.

Un gobierno de coalición precisa de un tempo que Ballart sabe encontrar. No es la primera vez que se ve en esta tesitura y tiene paciencia y experiencia para ello, además de una mayoría que le da seguridad. Pero también es cierto que no es una mayoría suficiente para gobernar. Terrassa no puede permitirse otra legislatura de gobierno en minoría, necesita de un equipo sólido y estable que recupere dinámicas proactivas. Así, si por un lado se descarta el acuerdo con el PSC y, por supuesto, con Ciudadanos, de quien Ballart ya abominó en su anterior etapa como alcalde, la mirada está puesta en Esquerra Republicana, seguramente como prioridad. Los cinco concejales liderados por Isaac Albert proporcionarían la estabilidad que en estos momentos necesita Terrassa y liberarían de la presión del bloque independentista a Jordi Ballart. En ese acuerdo no sería descartable la inclusión de Junts per Terrassa, pero no es imprescindible. El partido de Lluís Puig, que delegará el liderazgo en Miquel Sàmper, entraría, seguro, en juego, si no hay acuerdo con ERC. Ballart también sabe lo que es gobernar con doce concejales. Por el momento, nadie ha marcado lineas rojas a excepción de acuerdos en los que se incluya al PSC y Ballart tiene la iniciativa para imprimir a la ciudad el perfil de gobierno que considere.