Responsabilidad
EDITORIAL

Responsabilidad

28.05.2019 | 04:00

La victoria de Jordi Ballart en las elecciones municipales de Terrassa dará mucho que hablar y probablemente el fenómeno sea digno de estudio. Es realmente extraordinario que una formación de nuevo cuño, organizada en torno a la figura de un alcalde dimisionario haya protagonizado un desembarco en la sala de plenos, ocupando diez asientos, máxime si tenemos en cuenta que hace un año se hizo público que se empezaba a preparar una plataforma ciudadana liderada por él y que hace escasamente ocho meses que se vistió de largo, presentándose a la ciudad. Es cierto que la campaña de Jordi Ballart no ha sido de quince días, ni tan siquiera de los ocho meses que hace que se presentó su propuesta, pero es igualmente significativo el resultado obtenido.

Ballart se ha llevado por delante la lógica política que ha marcado el devenir de la ciudad en los últimos cuarenta años y lo ha hecho ganando la calle. Ha superado la academicista y cartesiana campaña de Esquerra Republicana, técnicamente perfecta; la más tradicional del PSC, que deberá plantearse sus esquemas y cómo movilizar a sus cuadros para próximas convocatorias o la estratégia entre emotiva y épica de Junts per Terrassa. Sí, Ballart ha ganado la calle en la calle y en las redes, ilusionando con un proyecto en clave de ciudad, alejado de las fórmulas de los partidos políticos tradicionales. No sólo ha sabido encontrar un mensaje mejor que ningún otro, sino que lo ha sabido transmitir mejor que nadie. Eso y la motivación de muchas personas que han creído y creado con él una propuesta nueva, que se quiere fresca y transversal pueden ser la clave de los resultados.

De la misma forma, Jordi Ballart y su equipo deberán trabajar duro para que su nuevo espacio político tenga recorrido y se consolide como una apuesta de futuro que convenza a los terrassenses más allá de estas elecciones. Tot per Terrassa ha obtenido un importante premio a su esfuerzo, pero al mismo tiempo adquiere una responsabilidad tan elevada como la magnitud de su victoria. Un político terrassense decía que Ballart sabe ganar elecciones, pero es incapaz de gobernar; ha llegado el momento de que Ballart demuestre que no sólo gana elecciones, sino que también sabe gobernar. El ahora líder de Tot per Terrassa ya no tiene ataduras de partido, no tiene mochilas ideológicas y sí una propuesta política creada por él mismo, a su medida y en torno a su figura; tiene el equipo que ha creado personalmente y, sobre todo, tiene ante sí el reto de devolver a la ciudad la ilusión perdida con la crisis económica.