Balance
EDITORIAL

Balance

25.05.2019 | 04:00

Seguramente, la jornada de reflexión se instauró para eso, para echar el freno a dos semanas de gran intensidad, hacer balance y decidir nuestra opción. ¿Qué decide nuestro voto? En primer lugar habría que pensar si la elección de la papeleta que mañana introduciremos en la urna tiene una relación de causalidad con la campaña y en el supuesto de que así sea, qué elementos de los mensajes utilizados por los candidatos son los que nos hacen tomar una decisión en un sentido o en otro. Incluso la "enorme" masa de indecisos, que son los que parece que finalmente deciden las elecciones el mismo fin de semana de los comicios, habría que ver si realmente han tenido dudas en algún momento o tienen su decisión tomada con una antelación que nos sorprendería.

Los programas, por lógica, deberían ser el detonante de la toma de decisiones, pero los estudios dicen que ni siquiera entre militantes incondicionales de un partido político existe la costumbre de leer los programas. Sí que es cierto que nos pueden quedar en la mente propuestas puntuales que se hacen en los mítines o ruedas de prensa y que recogen los medios de comunicación. En Terrassa, este año, hemos tenido propuestas de todo tipo. Desde la construcción de un nuevo edificio para el Ayuntamiento, hasta la implantación de guarderías en los polígonos industriales, pasando por la promesa de creación de seis mil puestos de trabajo o la conversión de las rieras en parques urbanos, la peatonalización del Àrea Olímpica o el establecimiento de un salario mínimo en la ciudad. Seguramente será difícil retener quien hace cada una de ellas y en cualquier caso es difícil que un par de propuestas provoquen una decisión y no otra si no es que nos afecta de forma muy personal.

Podría ser a través de las fotografías de los carteles. El márkenting electoral tiene sus técnicas para intentar captar la atención del ciudadano, a través de una imagen que proyecte seguridad, confianza y cercanía. En algunos casos se consigue más que en otros, bien es cierto. Ello, no obstante, contrasta con las encuestas sobre conocimiento de los candidatos locales. Los resultados son francamente descorazonadores para personas que en algunos casos encabezan una lista por cuarta vez. De hecho, hay un número importantísimo de ciudadanos que ni siquiera conocen al alcalde.

Entonces, ¿qué es lo que nos hace decidirnos? ¿La política supramunicipal? Ese resorte también es curioso porque en Terrassa, como en otras poblaciones, los resultados se modulan en función de cuáles son las elecciones que afrontamos. No se vota lo mismo en las municipales que en las autonómicas o que en las generales y ya veríamos cómo se votaría o si se votaría en las europeas si se celebrasen en solitario.

Los mecanismos de reflexión en torno al voto son inescrutables, por eso es necesario mantener toda la estructura tradicional a la que ahora se han unido la utilización estratégica de las redes sociales.