Campaña
EDITORIAL

Campaña

22.05.2019 | 04:00

A parte de la reacción del candidato Ballart ayer de suspender su campaña por entender que el PSC estaba haciendo juego sucio contra él a través de "medios afines" y que parece que no ha pasado a mayores, la campaña está siendo intensa, aunque respetuosa entre las diferentes formaciones políticas, hasta doce, que se presentan a los comicios.

Están habiendo propuestas de todo tipo que van desde el proyecto de ERC de unir el párking del Portal de Sant Roc con el de la Plaça Vella a través de un pasadizo subterráneo que permita peatonalizar la superficie, hasta la construcción de un nuevo edificio del Ayuntamiento en la estación de autobuses que ha propuesto Ciudadanos, pasando por la voluntad del Partido Popular de reabrir al tráfico la rambla d'Ègara o las 63 medidas de Terrassa en Comú para garantizar el derecho a la vivienda, la municipalización de servicios básicos que propone la CUP o los presupuestos de la Agenda Europea 2030 que exhibe Junts per Terrassa. Es momento de propuestas, de acercarse a la ciudadanía y de convencer.

La campaña, insistimos, se está realizando desde una actitud positiva por parte de todos y es de agradecer, porque lo que hay en juego en Terrassa es de una importancia extraordinaria. Las municipales y las europeas que se disputan el próximo domingo ultrapasan la esencia de unos comicios locales. Terrassa, como ninguna ciudad, no vive aislada y las consecuencias de lo que se vote aquí tendrá repercusiones importantes , no sólo en los votos que se aportará a cada candidatura, sino en la política de pactos que se puede producir posteriormente.

Hay dos cuestiones fundamentales, una es ganar Barcelona y otra la pugna por la hegemonía en el bloque independentista entre Esquerra Republicana y Junts per Catalunya.- ERC ganó con solidez en las generales, pero es absoluta prioridad ganar las europeas, puesto que se está produciendo un enfrentamiento directo entre Oriol Junqueras y Carles Puigdemont Por otra parte, Barcelona es el gran objetivo de todos y cabe la posibilidad de que los pactos que se alcancen en la capital puedan tener una repercusión en Terrassa, ya que aquí no parece probable que se produzca una mayoría suficiente. Todos coinciden en predecir un gobierno de un mínimo de tres fuerzas y una vez más, en un sentido o en otro, la política supramunicipal puede condicionar posiciones en la ciudad.