Polígonos
EDITORIAL

Polígonos

08.05.2019 | 04:00

Hoy se celebra el último pleno municipal del mandato. Se trata de una convocatoria extraordinaria que permitirá la aprobación inicial de la urbanización del Polígono Industrial Els Bellots II, un viejo proyecto de los primeros años de gobierno del alcalde Navarro que nunca vio la luz como consecuencia de la crisis económica. El pleno no va a ser una balsa de aceite, especialmente para el equipo de gobierno, puesto que un día antes del inicio de la campaña electoral, la oposición va a aprovechar sin duda la última sesión de la actividad municipal para intentar desgastar especialmente al alcalde Vega.

En cualquier caso, Els Bellots II iniciará una andadura que le llevará a convertirse en un polígono industrial de referencia en la ciudad. La industria terrassense pidió una modificación de los planes iniciales, que pretendía una implantación de industria productiva de tamaño pequeño y mediano. La oferta incluye ahora, a petición también de la Generalitat, de amplios espacios para grandes empresas, también de logística. Els Bellots II es ideal debido a la proximidad de la autopista C-58, que para cuando se produzca la implantación de nuevas empresas verá concluida su ampliación.

Parece que se quiere favorecer la implantación de grandes empresas de logìstica cuando desde el mismo equipo de gobierno se defendió a principios del mandato (es verdad que por su socio de gobierno), la necesidad de apostar por empresas limpias y productivas, ya que la logística no era recomendable debido a que precisaba de grandes espacios y generaba escasa riqueza en el territorio. El nuevo criterio, por tanto, debe ser más adecuado para los tiempos que corren.

Sea como sea, la activación del polígono Els Bellots II, junto con el de Can Guitard, que también se activo hace pocas semanas y está a la espera del dictamen de la Generalitat, son una buena noticia y vendrán en su momento a ofrecer suelo industrial en la ciudad del que desde hace muchos años se ha denunciado su escasez. La crisis económica ha dado al traste con grandes proyectos de ciudad, pero ahora se trata de recuperarlos y generar un gran proyecto común de ciudad que deberá consensuarse en un pleno municipal, resultante de la próximas elecciones municipales, que se presume muy fragmentado. La cultura del lacto seguirá siendo imprescindible.