Anella 
EDITORIAL

Anella 

04.05.2019 | 04:00

El Ayuntamiento ha programado nuevamente las actividades que se desarrollarán este año en torno a la Anella Verda. Se trata de un ciclo en el que el ocio y el contacto con el cinturón verde de la ciudad y el conocimiento de nuestro entorno tienen su razón de ser. Precisamente, en el último pleno del mandato, celebrado la semana pasada, se aprobó el proyecto de la Anella Verda un sistema natural alrededor de la ciudad de 35 kilómetros en círculo, que acoge un total de 133 kilómetros de caminos y senderos. Probablemente, tendremos conciencia de la dimensión del proyecto con el tiempo, cuando se ejecute el proyecto, que hay quien ya define como el gran proyecto del futuro inmediato de la ciudad. Es francamente importante, porque garantiza la protección de un espacio natural rico y desconocido por muchos ciudadanos.

De hecho, las actividades a las que hacíamos referencia pretenden dar a conocer esos espacios a la ciudad. Seguramente en estos momentos la zona de Can Bon Vilar sea la más popular pues permite recorrer los antiguos caminos de Terrassa a Castellar, conectar con Sant Julia d'Altura, en Sabadell, antiguamente dentro del término municipal de Sant Pere de Terrassa, y el antiguo camino de Sant Quirze. Pero la Anella Verda es mucho más, como el entorno de la riera de La Betzuca, la sierra de Santa Magdalena de Puigbarral, o el torrente del Sagrament. Hablamos de una gran área circular que abraza por entero la ciudad, que habrá que ver cómo convive con la defensa que la ciudad realiza del IV Cinturó.

Construcción

El sector de la construcción parece que reverdece viejos laureles en la ciudad. Después de haber tocado fondo en 2014 con el menor número de permisos de edificación que se recuerda (se solicitaron licencias para 15 viviendas nuevas). En 2018 se solicitaron un total de 785 licencias, más del doble de las que se registraron en 2018. Es buena noticia la reactivación del sector, pero esperemos que en esta ocasión el mercado se autoregule de manera que no alcance cotas de desmesura en un mercado que necesita de manera imperiosa dar acceso a la vivienda, especialmente a los jóvenes. Los precios de venta y de los alquileres no lo están poniendo nada fácil y el consistorio resultante de las próximas elecciones municipales deberá intentar poner remedio.