Envejecimiento
EDITORIAL

Envejecimiento

13.04.2019 | 04:00

El gremio de la construcción de Terrassa ha iniciado una rueda de encuentros con los candidatos a las elecciones municipales terrassenses en los que expondrán sus preocupaciones sobre diversas cuestiones relacionadas con su sector. Una de las más importantes es la del estado de las edificaciones en la ciudad. Los constructores, entre otras cuestiones, defienden la necesidad de llevar a cabo las inspecciones técnicas de los edificios para prevenir eventuales problemas de seguridad y piden colaboración en la lucha contra el intrusismo profesional y la "piratería" en el sector de la construcción.

En esa reunión surgieron también dos cuestiones fundamentales que el consistorio resultante de las próximas elecciones municipales deberá afrontar. Una de ellas es el POUM y otra el plan de vivienda al que se refirió el alcalde Alfredo Vega. El POUM, como lo ha catalogado mas de un portavoz de partidos políticos terrassenses un "melón" que se tiene que abrir y sobre el que se debe empezar a hablar inmediatamente después de la formación del nuevo gobierno municipal. El debate sobre el POUM tendrá, sin duda un condicionante claro, que no será otro que la fortaleza del nuevo equipo de gobierno. La "administración" Ballart y mucho más, la liderada en el último año y medio por Alfredo Vega, no ha contado en estos años con posibilidad real de liderar una revisión del POUM. Un gobierno en minoría con PDECat y un posterior gobierno en solitario tras la dimisión de Ballart impidió cualquier probabilidad. De hecho, desde la oposición, los partidos coincidían en que era imprescindible otro equilibrio de fuerzas para afrontar un debate tan importante como el del POUM.

La otra cuestión que surgió en el encuentro entre constructores y el candidato Alfredo Vega, es el Plan de Vivienda. Ese es un tema de extraordinaria importancia dada la situación de emergencia en la que nos estamos adentrando. Existe un problema evidente de acceso a la vivienda, especialmente de los jóvenes, debido al desfase entre la precariedad de los salarios y los precios de los alquileres. No digamos ya si hablamos de vivienda de propiedad.

A buen seguro que este será un debate de cierta intensidad no sólo en Terrassa, sino en todas las ciudades grandes y medianas de Catalunya en los próximos años. El derecho a la vivienda se estrella contra un mercado inmisericorde al que no afectan las tibias medidas que imponen las administraciones.