Terrassa cuenta con 55 pisos turísticos.
EDITORIAL 

En auge

05.04.2019 | 17:03

Hoy publicamos un interesante reportaje sobre la presencia de pisos turísticos en la comarca realizado por la Universitat Autónoma de Barcelona. En él se pone de manifiesto la centrifugación hacia las ciudades del Área Metropolitana del fenómeno que se ha dado con especial virulencia en Barcelona. Las más cercanas a la gran urbe son las que cuentan con un mayor número de plazas. Terrassa no es ajena y suma doscientas plazas en pisos turísticos a la oferta de hoteles, pensiones y residencias de la ciudad. Esas doscientas plazas se distribuyen en un total de 55 viviendas orientadas hacia ese controvertido negocio, de las que veinticinco no están inscritas en el registro que las controla.

En el asunto de los pisos turísticos se pueden establecer algunos paralelismos con lo que está ocurriendo en el sector del taxi y su pugna con las plataformas de los vehículos de transporte con conductor. Si los VTC significan un cambio de modelo o una oferta que va a obligar a un cambio de modelo en el sector, los pisos turísticos han venido para quedarse y al igual que el taxi, necesitan de una regulación precisa que evite la competencia desleal, que regule la fiscalidad y que minimicen sus efectos tanto en el aspecto más social como la incidencia que puedan tener en el mercado del alquiler. La presencia actual de pisos turísticos en Terrassa no provocan una afectación que pueda considerarse apreciable, pero en ciudades de gran reclamo turístico están generando graves problemas. La gentrificación de los barrios tradicionales es seguramente el efecto más conocido y el más grave. Barrios que se habían instalado en una cierta decadencia, de pronto, se han convertido en atractivos para un turismo que busca destinos céntricos a precios asequibles, con la consecuente expulsión de los pobladores de siempre ante la imposibilidad de asumir la subida de precios del alquiler de vivienda que han provocado la proliferación de los pisos turísticos. Por no hablar de los conflictos vecinales que el turismo de borrachera ha causado en algunas zonas, como puede ser el barrio de La Barceloneta de Barcelona.

Sea como sea, el de los pisos turísticos es un fenómeno que ha venido para quedarse y con el que tendremos que convivir como ocurrirá más tarde o más temprano con los VTC, una realidad a la que el taxi se deberá adecuar.