Estaciones

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28.03.2019 | 04:00

EDITORIAL

La Generalitat ha puesto en estudio la viabilidad de dos nuevas estaciones de tren en Terrassa. Una en Can Boada, en la linea de Renfe, y la otra en la Rambleta, en la linea de Ferrocarrils de la Generalitat. Las dos estaciones vendrían, inicialmente a cerrar el círculo de las comunicaciones ferroviarias de la ciudad: tres en el eje este-oeste y cinco en el eje norte-sur, que configurarían el pequeño metro de la ciudad.

Decimos que cerrarían el círculo sólo inicialmente, porque cada vez toma más fuerza la reivindicación del PSC en torno a la construcción de una nueva conexión ferroviaria entre Terrassa y Barcelona, a través de un nuevo túnel a la altura de Horta. El proyecto es atractivo puesto que significaría una nueva vía de comunicación con Barcelona, además de unir de forma directa Terrassa con la Universitat Autònoma de Barcelona, con una estación en Can Palet, que además, se prolongaría hasta el Hospital de Terrassa. Pero la propuesta, que se arrastra desde hace años no está teniendo demasiado eco en la administración. El conseller Calvet apuesta por un auténtico metro del Vallès construyendo una segunda vía en la actual linea de FGC con la que se ganaría la frecuencia y la capacidad que ahora le hace falta a la linea de Terrassa.

En ese escenario es donde tiene cabida la nueva estación de Terrassa sur. El estudio que ha iniciado la Generalitat determinará si la inversión vale la pena desde una perspectiva de uso e incluso desde un punto de vista mediambiental. La construcción de algún tipo de un aparcamiento cercano contribuiría no sólo a prevenir la contaminación, sino también a promover el uso de la linea. El estudio no puede más que resultar positivo, pero está claro que hay que justificar científicamente la inversión. El salto cuantitativo y también cualitativo que ha significado la prolongación de la linea por el subsuelo de Terrassa hasta el Pla del Bonaire predice que la estimación será positiva.

Can Boada, desde esos parámetros y ante las perspectivas de crecimiento de la ciudad en aquella área también debería tener un respaldo del estudio de que será objeto, aunque su construcción no depende tanto de la Generalitat como del Estado. Es probable que la administración autonómica quiera comprometer al ministerio de Fomento con este estudio para la construcción de una estación que desde hace más de diez años circula por las meses de la planificación de infraestructuras de Barcelona y de Madrid.