Estudio

Estudio

27.03.2019 | 04:00

EDITORIAL

El estudio sobre el parking del Portal de Sant Roc concluyó que la estructura de la cubierta respondía a los estándares de resistencia vigentes en el momento de la construcción, pero que estaba algo lejos de los que se exigiría hoy en día si se procediese a su construcción. Ese estudio ha desencadenado una situación que pone nuevamente en cuestión tanto el diseño urbanístico como el uso del Portal de Sant Roc en su integridad.

La primera de las consecuencias ha sido la de estudiar nuevamente si el parking debe construirse de nuevo o someterse a una remodelación interna para alcanzar los requisitos que hoy en día prevé la normativa y decidir, además, si la gestión del parking, probablemente el más rentable que existe en Terrassa junto al de la plaza del Doctor Robert, se somete a un concurso público o la asume el Ayuntamiento de forma directa. Se trata de dos decisiones de gran trascendencia en relación con el equipamiento, cuya concesión actual concluye en 2022.

Tanto la remodelación como la nueva construcción son obras de gran envergadura y seguramente de cierta complejidad técnica, pero no son las únicas consecuencias del estudio que llevó al corte de tráfico en el Portal de Sant Roc.

Como medida preventiva, el Ayuntamiento decidió cortar el tráfico en el área, siguiendo las recomendaciones de los técnicos de la UPC que llevaron a cabo el estudio. Pese a que la medida se adoptó en plena campaña navideña, sus consecuencias no fueron traumáticas. Los conductores se adaptaron de forma rápida a la nueva ordenación del tráfico y los comerciantes no se quejaron. Esa circunstancia ha llevado a los técnicos municipales a poner sobre la mesa el corte definitivo al tráfico de la plaza de Anselm Clavé, lo que implicaría un nuevo replanteamiento de la circulación en el centro ya que afectaría a calles como Vinyals, Cisterna o Del Vall.

Lo que en otro tiempo se hubiese asumido como una barbaridad, hoy ni causa sorpresa ni estupefacción entre los conductores. El corte de la rambla d'Ègara significó un antes y un después en relación a la concepción de la ciudadanía sobre la movilidad en la ciudad, por lo que se intuye que habrá poca contestación. La experiencia del corte de tráfico realizada hasta ahora así lo hace pensar.

Como vemos, una situación imprevista puede tener unas consecuencias también imprevisibles que, como en este caso, que van desde la posibilidad de la nueva construcción del parking hasta la reordenación de la circulación en el centro de la ciudad.