Acuerdo

Acuerdo

21.03.2019 | 04:00

EDITORIAL

La sindicatura de Greuges de Catalunya ha impulsado un pacto catalán contra la segregación escolar, que ha asumido la Generalitat a través del conseller de Educació, Josep Bargalló, además de una cifra superior al centenar de ayuntamientos de más de diez mil habitantes, la mayoría del arco político del Parlament (excepto Ciudadanos, PP y CUP por razones diversas) y la escuela concertada. El acuerdo pretende acabar con la desigualdad en las aulas a través de un total de treinta actuaciones y 189 medidas en nueve ámbitos de la educación.

El pacto supone un paso esperanzador ante una realidad sobre la que desgraciadamente Terrassa tiene pleno conocimiento. La segregación, es decir, la concentración en determinados centros, los llamados de alta complejidad, de alumnos de segmentos sociales poco favorecidos y de familias inmigrantes genera desigualdad porque no tienen las mismas oportunidades que los centros a los que mayoritariamente asisten niños cuyas familias tiene recursos o una escasa concentración de ellos con necesidades especiales. Sin entrar a valorar las razones por las que históricamente se ha dado esta situación, Terrassa sufre especialmente este problema.

El conseller Bargalló habló alto y claro sobre esta cuestión al poner de manifiesto que la libertad de elección de centro debe venir determinada por el proyecto educativo, no por quien debe compartir las aulas con nuestros hijos. Ese, aunque no se diga nunca abiertamente es el gran problema de muchos centros escolares de nuestra ciudad.

Este tipo de acuerdos suele suscitar grandes consensos, aunque en este caso no ha sido unánime, pero el problema siempre llega cuando hay que ponerlos en práctica. Las medidas aprobadas en ese gran pacto contra la segregación escolar suenan bien, pero precisan de inversión económica que no sabemos si la Generalitat estará en disposición de aportar. Esa es una de las grandes cuestiones dudas que genera un acuerdo que aunque matizable y seguramente mejorable, afronta por primera vez el gran problema de la escuela catalana y en particular de la terrassense. Las escuelas no sólo necesitan la complicidad e implicación de su comunicad educativa, sino también de recursos para paliar las carencias que los recortes han puesto nuevamente en evidencia. Otra cosa será cómo afectaría el rechazo de los sindicatos mayoritarios a este acuerdo.