Prioridades

14.03.2019 | 04:00
Prioridades

EDITORIAL

Damià Calvet, conseller de Territori i Sostenibilitat anunció hace una semana que su departamento construirá un segundo túnel en Collserola para reforzar la linea vallesana de Ferrocarrils de la Generalitat. El anuncio, que se enmarca dentro de la planificación estratégica de FGC para 2030 viene a dar respuesta a la reivindicación terrassenses y en general de los usuarios de la linea de ver mejorada sus prestaciones. La linea terrassense de FGC está colapsada, La respuesta de los terrassenses a la ampliación del túnel hasta Can Roca y el aumento de la frecuencia de trenes a Barcelona ha generado una situación de colapso en la linea en las horas punta y la infraestructura, como decía el conseller Rull, no da más de sí, está físicamente al límite de su capacidad. Desdoblar la vía es la solución que se vislumbraba desde la Generalitat, pero era un proyecto inviable dada la situación de crisis económica cuando se puso en marcha el denominado metro del Vallès.

La propuesta de Calvet ha provocado la reacción del alcalde de Terrassa, pero no en los términos que seguramente esperaba el conseller. Alfredo Vega ha enviado un carta a Calvet recordándole que el segundo túnel daría al traste con las aspiraciones del territorio de construir una nueva linea ferroviaria a través del túnel de Horta, que conectase el sur de la ciudad con la UAB y la estación de la Sagrera. Se entiende desde Terrassa que esta opción sí que vendría a convertirse en una infraestructura útil, que satisfaría las necesidades de muchos usuarios.

Vega desempolva así un viejo proyecto que se incluía en el Plan territorial Metropolità de Barcelona y el nuevo proyecto de la Generalitat, por lógica anula el en otro tiempo tan reivindicado túnel de Horta.

La situación abre dos cuestiones. Por una parte, sin por en cuestión la decisión de la Generalitat a la hora de planificar infraestructuras, cuál es el valor que se le da en los gobiernos, ya sean municipales o autonómicos, al territorio. Es decir, una decisión como esa se toma sin tener en cuenta la opinión de los municipios afectados. Seguramente es justo lo que se entiende por democracia representativa, pero algo deben pensar los afectados.

La segunda cuestión, recomendar a Alfredo Vega que le de una vuelta a la forma de plantear sus reivindicaciones a la Generalitat puesto que las cartas no parece que se tengan muy en cuenta en el Govern.

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