Cifras

Cifras

06.03.2019 | 04:00

EDITORIAL

La llegada de un nuevo mes es saludada con las expectativas que genera las cifras del paro. Suelen ser cifras siempre interpretables y siempre se pueden encontrar formas de lectura en positivo y en negativo, En el caso del pasado mes de febrero, nos encontramos antes las peores cifras del paro en la ciudad de Terrassa desde el año 2007, momento en el que puede situarse el inicio de la denominada crisis de las hipotecas. Lo expertos consideran, no obstante, que los indicadores son buenos y que, pese a las cifras de crecimiento del desempleo en la ciudad y en el conjunto del Estado (en Catalunya el paro ha descendido ligeramente), una lectura global permite mantener el optimismo para el primer semestre del año ya que han aumentado las cotizaciones a la Seguridad Social.

Mientras, los sindicatos alertan nuevamente de la precarización del empleo y del grave problema que se está generando al instalarnos en una brecha laboral ente los que disfrutan de un empleo mínimamente estable y en condiciones de cierta dignidad y los que, como los jueves, se ven obligados a aceptar cualquier puesto de trabajo en las condiciones que sea. Se están ofreciendo trabajos por días y por semanas a menos de ocho euros brutos la hora y eso es algo que podemos comprobar a poco que nos interesemos mínimamente por el mercado de trabajo. Si bien es cierto de que se trata de trabajos poco cualificados, esas cifras contribuyen a generar y mantener la brecha salarial de la que hablábamos anteriormente, puesto que el segmento de población que se ve obligado a adoptar por ese nivel de empleo es mucho más elevado de lo que podemos pensar. Es por ello que las centrales sindicales reclaman con cierta vehemencia recursos para políticas activas que permitan, especialmente a los jóvenes, salir del círculo vicioso que implica el trabajo precario.

Por otra parte, existen otras previsiones macroeconómicas que generan mayor preocupación puesto que se escapan un poco de la economía a pie de calle. Se trata de las, proyecciones para el año que dicen que debemos se pesimistas debido a la influencia que la economía internacional tendrá sobre la nuestra; Estados Unidos, China, el Brexit, el mercado del petróleo. Todo demasiado complicado, pero lo que está claro es que la inestabilidad política en España, especialmente en Catalunya, no contribuyen, en absoluto a generar un clima propicio para una mejora de la economía real, de la que se deja notar a pie de calle.