Fraude

Fraude

23.02.2019 | 04:00

EDITORIAL

El lego, desde el profundo desconocimiento de las interioridades del cultivo y comercialización de marihuana, se sorprende ante la gran proliferación de plantaciones. Si las que descubre la policía son solo una pequeña parte de las que realmente existen estamos ante un negocio tan extraordinario en cuanto dimensiones como peligroso en su desarrollo. Una de las dudas que asaltan es la que se refiere a cómo es que no se descubren más ante el profundo, persistente e inconfundible olor que ultrapasa paredes e impregna el entorno.

La segunda, tiene que ver, como se plasma en la información que ofrecemos hoy al respecto, el riesgo que implica el "pinchazo" en la red eléctrica, que puede ir desde que el servicio se resienta y se produzcan fallos en el suministro por la sobrecarga, hasta el peligro que implica para quien "pincha" por el hecho de la manipulación misma, como la muy elevada posibilidad de que la sobrecarga provoque un incendio que ponga en peligro otras vidas.

El reportaje que hoy publicamos está salpicado de episodios de ese tipo que ponen de manifiesto la magnitud de la cuestión. El consumo de marihuana se ha extendido considerablemente y la demanda genera mercado. El aumento en los últimos años de las incautaciones se ha disparado por encima del treinta por ciento, lo cual no sólo indica que la policía redobla su esfuerzo, sino que pone de manifiesto lo extendido del cultivo doméstico, que en poco espacio y con pocos cuidados, aunque sí con cierta inversión en instalación, ventiladores y focos, permite ingresos de entre tres mil y cinco mil euros mensuales. Estamos ante un problema de una cierta envergadura, no sólo por lo que tiene de comprometer la salud pública con el cultivo de sustancias estupefacientes, sino por la peligrosidad que lleva aparejada la manipulación de la red en la operación de defraudación.

No obstante, existe otro importante modo de defraudar en la ocupación ilegal de inmuebles, especialmente las que se denominan ocupaciones incívicas, que entraña un riesgo similar. La práctica habitual en muchos de esos casos es el "pinchazo" en la red pública de electricidad, gas y la manipulación de los contadores de agua. No han sido pocas las intervenciones que han tenido que llevar a cabo los bomberos debido a escapes de gas producidos por manipulaciones fraudulentas, con el peligro real que ello implica, además de incendios por sobrecarga en la red eléctrica.