Reconsiderar

22.02.2019 | 18:01
Reconsiderar

EDITORIAL

Las madres y padres del colegio Sala i Badrinas se reunieron esta semana con los representantes de partidos políticos a los que transmitieron su inquietud por el futuro del centro y recabaron su apoyo para conseguir que se convierta en un instituto-escuela. Es decir, en que el proyecto educativo tenga continuidad y que los niños, cuando acaben los estudios de enseñanza primaria puedan quedarse en el centro y continuar cursando la ESO. Así se lo hicieron saber hace pocos días también al conseller Bargalló, quizás uno de los consellers de Educació más eficientes, especialmente en su anterior etapa en el Govern, cuando la crisis económica no afectaba tanto a la enseñanza. Bargalló no se mojó, ni siquiera respondió.

La historia del colegio Sala i Badrinas es peculiar. Debía ocupar un espacio en la antigua fábrica del mismo nombre, pero un viejo depósito de combustible trasladó el proyecto a su emplazamiento actual en el parque de Vallparadís. Lleva ya ocho cursos con barracones y sólo han podido arrancar de Ensenyament, ahora Educació, la promesa de la construcción de la nueva escuela, pero en ningún momento de forma concreta, con un calendario y un compromiso firme para llevar a cabo la obra. Pasan los años y el próximo curso acabará en la escuela la primera promoción de niños que habrá cursado todo su ciclo de primaria en los barracones del centro.

La nueva reivindicación es crear un instituto-escuela que permita a los niños seguir, aunque sea en nuevos barracones, en el mismo centro. Es curiosa la paradoja de la resistencia de Educació, en primer lugar a definir el calendario de construcción de la escuela y en segundo lugar, la distancia con que se mira la proposición de los institutos-escuela, cuando ERC defiende con vehemencia la fórmula.

Ha sido la solución para el Pere Viver, pero no para el Marquès Casals, donde se ha optado porque un nuevo instituto, el Jaume Cabré, comparta espacio físico. Se trata de un instituto-escuela, pero no formal. Están en el mismo edificio, pero tienen distinto nombre, dos direcciones y diferente equipo docente. Se habla de una fórmula similar para el President Salvans, es decir, dos centros que compartan un mismo edificio, pero no hay definición con respecto a Sala i Badrinas, que en cualquier caso, su gran urgencia es la construcción de la escuela.

No pretendemos entrar a valorar la oportunidad del instituto escuela Sala i Badrinas, pero quizás sería necesario una reflexión sobre el modelo del instituto-escuela y cómo encajarlo en un modelo especialmente complejo como es el de Terrassa. Racionalizar la propuesta desde una perspectiva global debería ser el objetivo, puesto que lo que para unos puede ser bueno, para otros quizás no tanto.

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