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16.02.2019 | 04:00

EDITORIAL

El Ayuntamiento ha creado lo que denomina un grupo de agentes para la convivencia, representantes municipales que tendrán como cometido promover el civismo entre la ciudadanía, detectar y actuar en zonas especialmente conflictivas desde un punto de vista cívico y social e iniciar los protocolos de actuación para buscar soluciones. La iniciativa ha encendido las alarmas en algunos partidos de la oposición, especialmente ERC, pero especialmente entre organizaciones sindicales de la Policía Municipal.

El recelo surge como consecuencia de la sospecha de que el Ayuntamiento quiera sustituir con agentes cívicos las carencias que el municipio tiene en la plantilla de la Policía Municipal. Las declaraciones del concejal Manuel Jiménez pretenden descartar esa visión de los agentes cívicos, pero reconoce que debido a las limitaciones de gasto, es imposible para el Ayuntamiento convocar nuevas plazas de agentes de la Policía Municipal y aunque el nuevo equipo que velará por la convivencia en la ciudad no suplantará a la Policía Municipal, reconoce que el proyecto ha estado condicionado por las carencias en la dotación policial. Es más, inicialmente, los agentes debían emitir denuncias, pero vista la reacción policial, el cometido de los nuevos servidores públicos será el de informar a la policía. Por su parte, ERC ha criticado el proyecto indicando que es una forma oportunista del equipo de gobierno de hacer de la necesidad virtud, paliando carencias que es incapaz de solucionar.

La iniciativa es un calco de la que se ha puesto en marcha en Girona y no es nueva en Terrassa. el hecho de que iniciativas parecidas se hayan llevado a cabo en la ciudad y no hayan funcionado no ofrece muchas garantías a esta, pero no cabe duda de que al menos merece una oportunidad si realmente no se trata de crear un sosias como ocurrió, por ejemplo, con la figura del vigilante del parquímetro cuyo uniforme podía fácilmente confundirse con el de la Policía Municipal.

De todas formas, esta cuestión no puede esconder un problema real, reconocido por el propio Ayuntamiento de falta de efectivos en la Policía Municipal, que parece ser que en los próximos meses se agravará con la jubilación de agentes que no podrán ser sustituidos por nuevas incorporaciones. Por mucho que el techo de gasto limite contrataciones, lo que no puede ser es que una ciudad vea comprometida su seguridad por esa cuestión.