Problema

Problema

06.02.2019 | 04:00

EDITORIAL

Terrassa ha sido protagonista otra vez por un episodio de machismo en torno al fútbol. Ocurrió en el campo del San Cristóbal hace algunos meses y ahora le ha tocado el turno al Terrassa FC como consecuencia de un gravísimo altercado que se produjo entre dos equipos de la entidad, el femenino y el de veteranos durante la celebración de un partido del primero. La situación fue ciertamente rocambolesca. Las versiones son enfrentadas, pero el acta del partido, que es el documento que ha llevado a la directiva de la entidad a tomar la decisión de retirar a los veteranos de la competición es clara cuando afirma que jugadores de los veteranos profirieron insultos vejatorios y expresiones machistas a las jugadoras del equipo femenino.

Más allá del episodio en cuestión el machismo es algo que está tan arraigado en nuestra cultura que situaciones como la que relata el acta del partido no nos son, desgraciadamente, ajenas. Comentarios machistas y homófobos son habituales en cualquier escenario público o privado y no son patrimonio del mundo del fútbol, aunque bien es cierto que es un ámbito que parece que exista una cierta predisposición al exceso. Podría achacarse al supuesto anonimato que te permite la multitud, algo sólo comparable a lo que ocurre en las redes sociales donde ese anonimato invita a conductas del todo reprobables.

El machismo sigue en casa, en la escuela, en el transporte público, en el deporte, en la cultura. Es un fenómeno tan arraigado que costará desprendernos de él, por eso es necesario la intolerancia y la reacción inmediata ante cualquier tipo de episodio que ponga en cuestión la igualdad de géneros e incluso que cuestione la existencia del machismo como un gravísimo problema social que sitúa a la mitad de la población en un escalón inferior. La reacción del Terrassa FC, ante la repercusión mediática del incidente ha sido automática y, parece ser que por iniciativa de los representantes del propio equipo de veteranos, aunque siguen negando los insultos.

El machismo no sólo se traduce en maltrato, sino que existe en formas diversas y algunas de ellas muy sutiles negando la igualdad entre hombres y mujeres y fomentando por tanto la discriminación por razón de sexo. El esfuerzo, especialmente el educativo, debe mantenerse a pesar del desánimo que pueda provocar incidentes como los que ocurrieron el domingo.