Expectativas

30.01.2019 | 04:00
Expectativas

EDITORIAL

El éxito o el fracaso se miden en función de las expectativas. Si se fija el listón muy alto ante cualquier iniciativa, el riesgo de frustración es muy elevado. Un ejemplo claro puede ser el de la participación ciudadana. El problema siempre está en que una parte, la de la administración, suele situar el listón muy bajo y la otra, la del administrado, que pretende tomar parte en las decisiones o aportar su conocimiento y experiencia, es habitual que sitúe su referencia muy alto. El resultado, como es lógico, es de frustración.

Pero el escenario que dibuja esa frustración es muy curioso, porque la administración, en este caso la municipal, se siente frustrado, porque pese a haber abierto una puerta al diálogo a su interlocutor, no puede presumir de ello, porque el otro no ha alcanzado los objetivos que se había planteado y, claro, se siente igual de desengañado.

Eso es exactamente lo que ha ocurrido en la Taula de Residus, convocada por el Ayuntamiento de Terrassa hace ya dos años y medio. Las entidades vecinales que la han integrado hasta esta semana han decidido distanciarse debido a que consideran que su participación es improductiva después de denunciar la presencia de 136 puntos negros relacionados con el vertido de residuos urbanos en la ciudad y de presentar un total de 33 propuestas que parece ser que no han sido acogidas por el Ayuntamiento y que, es más, sobre las que, dicen, ni siquiera han recibido respuesta. Aunque se dan con relativa asiduidad situaciones en las que la participación sí alcanza cotas de razonable satisfacción para las partes, lo ocurrido con la Taula de Residus no es extraordinario.

El último pleno del año se aprobó un ROM en el Ayuntamiento que abre unas expectativas extraordinarias en torno a la participación ciudadana en los plenos. No sólo las entidades, sino que la ciudadanía en general, a título particular, podrán presentar propuestas en las sesiones plenarias sin necesidad de encomendarlas a partidos con representación municipal. La experiencia que se está llevando a cabo en Terrassa del Parlament Ciutadà tendrá, por ejemplo, canal para exponer sus inquietudes. Ahora, habrá que ver cómo se articulan esas intervenciones en el pleno y los mecanismos de asunción de las propuestas que se realicen. En este caso, el listón está de nuevo muy alto. Otra vez, el éxito y el fracaso se miden en función de las expectativas.

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