Lío

26.01.2019 | 04:00
Lío

EDITORIAL

Terrassa no es ajena a la tradición del caos implosivo en la que históricamente se ha instalado la izquierda. Si en Madrid está haciendo estragos y en Barcelona se mantiene una discreta pugna, Terrassa no va a ser menos. Terrassa en Comú, espacio político surgido de lo que se denominó "confluencia" y que se consitutuyó como partido político después de las elecciones de 2015, se proclama como la franquicia de Catalunya en Comú en Terrassa, pero no todos los partidos que formaron aquella confluencia opinan lo mismo, precisamente porque Terrassa en Comú fue partido antes que el propio Catalunya en Comú.

La izquierda, que al margen de no rehuir nunca el sarao interno, gusta de sumergirse en un alambicado debate semántico en el que no es lo mismo coalición que confluencia o espacio político o lo que sea, aunque a efectos prácticos se esté hablando de la misma cosa. Ahora, Izquierda Unida, EUiA y lo que queda de Podemos en la ciudad, consideran que Terrassa en Comú no puede considerarse franquicia de nada en la ciudad y que hay que renovar, reeditar, refundar, restaurar, reajustar, reinventar o como deba llamarse lo que fue coalición y no confluencia, o viceversa, en relación con la "casa madre" que es Catalunya en Comú. Y claro, los representantes de Terrassa en Comú, que en febrero celebrará primarias abiertas entre sus inscritos, consideran que se ha consolidadoo ya el espacio político creado a través de aquella confluencia y que son, sin ninguna duda, la voz de Catalunya en Comú en la ciudad.

Parece que, finalmente, no estaba todo tan resuelto en la renovada y renovadora izquierda terrassense y ahora están surgiendo los efectos de linea que, por lo que se ve, debiera haber sido más integradora o haber buscado más la complicidad de quienes se unieron para el cambio. Esta división puede tener consecuencias imprevisibles en un momento en el que las previsiones de crecimiento que existían para Terrassa en Comú hace algunos meses de cara a las municipales de mayo no son tan optimistas. Transmitir una imagen de disenso entre los partidos que conformaron aquella confluencia no les va a beneficiar en nada, cuando la atomización del voto y la influencia de la política supramunicipal va a condicionar, y de qué manera, el comportamiento de las urnas.

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