Recuperación

25.01.2019 | 16:58
Recuperación

EDITORIAL

Las cifras macroeconómicas hablan de un momento de recuperación económica y las previsiones se instalan en la incertidumbre para 2019. Convenimos que no llega a todos los segmentos de la población esa recuperación y que cuando se habla de niveles similares a antes de la crisis no nos referimos a salarios, la moneda de cambio en la estabilización de la economía. Por eso, cuando se habla de las cifras de desempleo hay que tomar una cierta distancia. Es cierto que se reduce el número de parados, pero no olvidemos que en muchos casos es a costa de la calidad del empleo, basada en la inestabilidad y la precariedad de condiciones y también de salarios.

Hoy publicamos el resumen de las cifras del desempleo a lo largo de 2018, que registraron un saldo de algo más de 1.500 empleados más. Los datos, aunque admiten siempre lecturas diversas, son siempre interesantes y en este balance aparecen un par de cifras significativas que quizás merecen cierta atención. El sector que más empleo ha recuperado a lo largo de 2018 es la construcción, que después de haber superado en los momentos álgidos de la crisis la cifra de 6.000 parados, ha reducido el número de desempleados a algo más de 2.000. Es decir, cuatro de cada diez nuevos empleados tiene relación con la construcción.

Se trata de un sector estratégico que significó durante los años finales del siglo XX hasta el estallido de la burbuja inmobiliaria la gran gallina de los huevos de oro de la economía terrassense. La crisis económica castigo con especial enjundia la ciudad debido precisamente a esa dependencia de un sector, como en otro tiempo ocurrió con la industria textil. En ese sentido, la preocupación de las autoridades terrassenses, en este caso le tocó al alcalde Royes, fue la de establecer las condiciones para consolidar otros sectores, como el de servicios, sobre el que se asentó en aquel tiempo la recuperación.

El nuevo crecimiento del empleo en la construcción ha vencido acompañado del anuncio esta semana de que el stock de viviendas en Catalunya se había agotado. Habría que ver si ese dato puede aplicarse a Terrassa, una ciudad cuyo fondo de armario de viviendas era muy superior al de otras en números absolutos y relativos. Pero hay otra cifra que también debemos tener en cuenta y es la destrucción de empleo en el sector servicios, el que nos ayudó a salir de la crisis del textil, el que mueve el consumo.

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