Autobuses

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17.01.2019 | 04:00

EDITORIAL

El teniente de alcalde Amadeu Aguado ya dijo hace tiempo que el equipo de gobierno podía mirar a un lado y a otro de la sala de plenos a la hora de buscar acuerdos. Con ello, Aguado, quería decir que la alianza natural de su partido está en la izquierda, Terrassa en Comú y Esquerra Republicana, formaciones con las que el PSC comparte más de lo que diverge. De hecho, con ERC compartió gobierno y con Iniciativa per Catalunya, integrado en la confluencia, también. Pero que existen otras formaciones con las que en un momento dado construir mayorías.

Eso precisamente es lo que parece que va a pasar con el controvertido asunto de los autobuses. Una de las cuestiones de envergadura que en 2015 debía afrontar el equipo que entonces presidía Jordi Ballart, era el de la concesión del servicio de autobuses. Ballart gobernó dos años antes de las últimas municipales sustituyendo a Ere Navarro y antes de finalizar aquel mandato ya se encontró con un problema importante al fracasar la licitación convocada por problemas de forma. A lo largo de cuatro años más, el equipo socialista no ha podido superar las dificultades que el cambio de normativa impone a la convocatoria del concurso público por temor a un nuevo fracaso. De hecho, ha tenido que encargar el pliego de condiciones a empresas externas para asegurarse el éxito en el procedimiento. El problema es que se aprobará la primera fase del concurso y el resto la deberá gestionar el equipo de gobierno que salga de las elecciones municipales del próximo mes de mayo.

La propuesta no prosperó en su momento, pero el equipo de gobierno ha mirado al otro lado de la sala de plenos y parece que, esta vez sí, el teniente de alcalde Marc Armengol llegará al pleno extraordinario con los deberes hechos y un principio de acuerdo con PDeCAT y ciudadanos. De todas formas, el pleno será duro, tanto como lo fue, también para Armengol el de los residuos del pasado mes de septiembre. Tanto Terrassa en Comú como Esquerra serán inmisericordes. Ambas formaciones están de uñas porque consideran que no se puede embarcar a un equipo de gobierno futuro en una licitación de 190 millones de euros sin que haya podido tomar ninguna decisión a la hora de definir el pliego de condiciones. El actual equipo de gobierno lo quiere dejar todo atado y bien atado a tres meses de las elecciones, pero no podrá evitar el ataque frontal de TeC, ERC y CUP, que se inclina por la municipalización del servicio.