Control

Control

15.01.2019 | 04:00

EDITORIAL

Terrassa en Comú presentará en el próximo pleno municipal una propuesta de resolución en la que se exigirá que el Ayuntamiento muestre al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el rechazo de la ciudad a que no haya incluido en su Decreto Ley en materia de vivienda y alquileres, aprobado a mediados de diciembre por el consejo de ministros la facultad de los ayuntamientos de intervenir en el mercado del alquiler, limitando los precios para evitar la burbuja.

El problema de la vivienda tiene visos de convertirse, si no lo es ya en una situación de emergencia. Los problemas de acceso de un segmento importante de la población son evidentes. Las rentas bajas, que son las que se están normalizando en el mercado laboral, no pueden permitirse, no ya una vivienda de compra, algo absolutamente fuera del alcance de un mileurista, sino acceder a una vivienda de alquiler. Es más, muchas de las familias que fueron desahuciadas durante los años más duros de la crisis económicas y que tuvieron que entregar sus casas a los bancos en procesos de ejecución, se están viendo ahora en graves problemas para mantener las viviendas de alquiler a las que tuvieron que acceder al verse en la calle. Muchos de los desahucios que se producen hoy en día corresponden a alquileres.

Existe una controversia importante sobre cómo afectaría la intervención de las administraciones municipales en el mercado de alquiler si se promulgase una ley que permitiese limitar las rentas de los alquileres. Hay quien dice, como TeC, que es una medida imprescindible y quien considera que no sirve de nada, porque limita la concurrencia de viviendas al mercado de alquiler y ello provoca el encarecimiento de las que quedan. Esta última corriente determina que la única manera de regular los precios es el mercado libre y las garantías de cobro por parte de los propietarios.

Es probable que las dos teorías tengan parte de razón, pero lo que está claro es que las medida que adoptó el Gobierno en diciembre son insuficientes y que quizás no se está afrontando el problema de la vivienda con valentía ni con la conciencia clara del nivel de emergencia social que está provocando. El caso ocurrido hace pocos días en Badalona es extremo, pero es paradigmático de lo que una parte muy importante de ciudadanos está sufriendo: la imposibilidad de acceder a una vivienda digna; la ocupación y la pobreza energética que lleva a trágicos accidentes.