Consenso

05.12.2018 | 04:00
Consenso

EDITORIAL

Ayer se presentó en Sabadell el Manifest per una Àrea Vallès, proyecto que hace algunos años impulsó la entidad Fem Vallès que dirige el presidente de la patronal terrassense Cecot, Antoni Abad. El alcalde de Sabadell, Matias Serracant, se ha implicado en este proyecto realizando una firme apuesta personal con la que pretende liderar la iniciativa política y territorialmente. Ya hemos comentado en alguna ocasión en este mismo espacio que Sabadell es la ciudad más interesada en la unión de los vallesos por su posición geográfica. La centralidad genera un protagonismo innegable en torno a la unión de ambas comarcas.

El proyecto puede se discutido y debe ser estudiado, sin duda, pero nace con un grave problema de fondo; dos de las tres principales ciudades que forman parte de lo que sería el futuro gran Vallès, no están por la labor. En el acto, pese a haber sido invitados, no estuvieron ni el alcalde de Terrassa ni tampoco el de Granollers, que han evidenciado su distancia con el proyecto tanto en declaraciones como con su ausencia en el acto de ayer.

No se puede esconder que el Àrea Vallès no tiene ni la fuerza ni la credibilidad que la ambición del proyecto necesita si no se consigue un consenso territorial que hoy no se tiene. Terrassa parece que mira a Barcelona y Granollers lidera su comarca sin contestaciones. No da la sensación de que en este momento se esté desde los extremos del gran Vallès por acompañar a Sabadell. Los razonamientos para explicar la frialdad con la que tanto Terrassa como Sabadell han acogido el manifiesto presentado ayer y el proyecto en sí pueden ser de diverso tipo, pero también está el político e incluso el personal. Matías Serracant se ha convertido o pretende ser el líder indiscutible de Àrea Vallès y desde un escalón superior es difícil ganarse la confianza de quienes son sus homólogos y tienen tanto que decir al respecto de la iniciativa como él mismo. Quizás el alcalde sabadellense no ha valorado bien ese aspecto. Con ese tipo de apuestas también se corre el riesgo de quedarse solo.

En cualquier caso, insistimos en que el debate territorial es importante y es imprescindible que Terrassa reflexione sobre cuál debe ser su lugar en el mundo y cómo canalizar sus intereses en ese sentido. Se ha hablado de un pleno extraordinario. Quizás sería la mejor fórmula, aunque, al final, de lo que se trata es de que se hable, sin apriorismos, y que la ciudad actúe de forma coordinada.

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