Urgencias

06.10.2018 | 04:00
Urgencias

EDITORIAL

Es cierto, tenemos un problema con el servicio de urgencias de Mútua. Todos hemos experimentado lo que es la larga espera en el servicio, el "ingreso" en un box por falta de camas en planta, problemas con la atención, personas en los pasillos, en una silla de ruedas o en una camilla durante larguísimas horas e incluso días. El problema, como reconocía ayer la dirección de Mutua es que una situación que debería ser extraordinaria se está convirtiendo en habitual.

Hace algunos años los comunicados de la dirección de los centros hospitalarios cuando se producían protestas del personal intentaban quitar hierro al asunto, hablaban de puntas de saturación o franjas horarias tensionadas o cualquier otro eufemismo. La utilización de este recursos tiene un curioso recorrido porque llega un momento que el efecto del eufemismo se diluye y todo el mundo relaciona la franja horaria tensionada con un colapso de mil demonios. En cualquier caso, no se puede negar que lo que en otro tiempo eran efectivamente "puntas" ahora están adquiriendo rango de categoría y, afortunadamente, en este caso, la lectura profunda del comunicado de la dirección de Mútua, nos sitúa en un problema de dimensiones considerables. El único problema es que el comunicado realiza el mismo diagnóstico que los profesionales, pero no ofrece ninguna solución. Reconoce que septiembre y octubre va a mantener niveles de saturación superiores al año pasado, es decir, se está diciendo que está situación se va a cronificar, pero no se vislumbra en ese comunicado que vaya a haber una vía de solución o de, al menos, paliar un problema grave.

Mútua realiza una descripción de la evolución social en relación con la salud, que provoca que cada vez haya un mayor uso de los servicios sanitarios públicos. Habla también de la planificación de los recursos por parte del sistema sanitario. Con ello se refiere a que Mútua es un proveedor de la Generalitat y presta el servicio por el que cobra. Esta es una situación heredada de los recortes de la crisis económica, que probablemente exculpa a Mútua, pero los responsables del centro sanitario terrassense deben ser conscientes de que es el único interlocutor del usuario y es lógico de que las quejas vayan destinadas contra quien presta el servicio. El usuario no sabe de quien es culpa, pero lo que le resulta más que evidente es que está siendo objeto de un servicio muy deficiente y además no hay perspectivas de mejora. Habrá que estar preparados para lo que se nos viene encima cuando llegue la gripe.

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