Civismo 

13.09.2018 | 04:00
Civismo 

EDITORIAL

Si por algo se ha caracterizado el movimiento independentista catalán en los últimos años ha sido por su componen cívica, pacífica y respetuosa. Ese perfil es el que, entre otras cuestiones, ha permitido que el procés haya alcanzado la base social que lo soporta y las movilizaciones hayan adquirido ese cariz lúdico y familiar que las han convertido en masivas. Los episodios violentos no han existido y cuando se ha producido alguna situación incómoda ha sido anecdótica.

No obstante, hace pocos días llamábamos la atención sobre un hecho que se produjo en Terrassa la semana pasada que tuvo como protagonista al alcalde de Terrassa, Alfredo Vega. Se trata de la quema de una fotografía con su imagen junto a otra del rey Felipe VI. Por otra parte, ayer mismo, la sede de Terrassa en Comú fue objeto de una pintada que irónicamente acusaba de españolista a la formación política local. De la misma forma y coincidiendo en el tiempo, se produjeron agresiones con pinturas contra las fachadas de los juzgados y de la sede de la agencia tributaria en la ciudad. No existe ningún indicio de que estas dos últimas acciones tengan que ver con el movimiento independentista, aunque se le ha relacionado por el hecho de haber sido efectuados durante la celebración de la Diada y contra símbolos del aparato del Estado.

En cualquier caso, partan de donde partan estas acciones y al margen de su gravedad, no deben percibirse como una anécdota, sino como hechos que no se pueden producir bajo ningún concepto. Se anuncian días de movilización importante con la conmemoración del referéndum del 1 de octubre de 2017 y la acción policial con la que se quiso reprimir. En un escenario tenso y complicado como el que se anuncia hay lineas que no se deben traspasar.

Máster

No es necesario abundar en obviedades sobre la dimisión de la ministra Carmen Montón y los motivos que la han provocado. Al margen de consideraciones políticas más profundas, no debemos olvidar la reflexión sobre la credibilidad del sistema universitario español, probablemente el gran perjudicado por la polémica de los másters que ha afectado a varios políticos españoles de relevancia. Está en cuestión el prestigio de la universidad española y sus problemas de financiación con sospechas de corrupción incluidas. El escándalo va más allá de lo puramente político y no puede quedarse en la dimisión o no de algunos políticos.

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