Datos

05.09.2018 | 04:00
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EDITORIAL

Cualquier dato es útil para hacer una lectura tanto positiva como negativa de las cifras del paro. En esta ocasión difícilmente podemos huir de la evidencia de que estamos ante el peor dato en Terrassa de los últimos siete años, una referencia muy parecida a la que se ha dado en España y también en Catalunya. Los números no son buenos, es incuestionable. Hay quien lo achaca a una estabilización del extraordinario crecimiento de los últimos años y quien considera que se trata de una consecuencia clara de la mala salud de nuestro empleo, basado como consecuencia de la crisis en la precariedad. Es absolutamente cierto que agosto es un mal mes para el empleo. Acaba la temporada de verano para muchos sectores relacionados con la estación y siempre aumenta, pero la subida de este año es especialmente elevada.

Podríamos refugiarnos en el hecho de que los datos interanuales nos ofrecen un descenso del paro de un cuatro, pero por positivo que sea también podemos rebatir ese argumento con que llevamos dos meses rompiendo una tendencia alcista. Sea como fuere, España sigue siendo el segundo país, por detrás de Grecia, con mayor número de parados y el dato especialmente relevante es el número de trabajadores. No llegamos a veinte millones sobre una población de unos 46 millones de habitantes. Ahí está el verdadero problema de la sociedad española. De esos diecinueve millones de empleados deberíamos tener en cuenta a los que tienen contratos parciales o a los que los tienen incluso por horas y no perder de vista a los que están afectados por una precariedad manifiesta. Sin empleo de calidad, el Estado no puede generar los recursos suficientes para cubrir sus necesidades, para pagar las pensiones, incluso para hacer frente a su deuda, pago que está garantizado ahora en la propia Constitución.

La precariedad en el empleo español es una realidad por mucho que no se quiera afrontar abiertamente como tal y mucho más si nos acercamos al empleo de los jóvenes. Hoy publicamos las cifras de los terrassenses que han elegido en este curso pasado estudiar bachillerato y FP. el nivel de formación de la juventud hoy en día es muy elevado, tanto en la enseñanza superior como en la profesional, en la que Terrassa destaca por su amplísima y ordenada oferta. Ese grado de preparación no encuentra correspondencia con la calidad del trabajo que encuentran estos jóvenes y de alguna manera hay que explicarles que el esfuerzo que realizan es imprescindible para ellos y para todos nosotros.

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