Solos

14.07.2018 | 04:00
Solos

EDITORIAL

No es la primera vez que alertamos sobre la soledad de Terrassa en torno a la continuación del IV Cinturó, una infraestructura viaria que se presentó como la gran oportunidad de la ciudad y las poblaciones de su zona de influencia para conseguir unas comunicaciones envidiables que ayudarían a su despegue económico. El llamamiento de la Generalitat a frenar su continuación hasta realizar un informe exhaustivo de movilidad de las comarcas del Vallès Occidental y Oriental fue definitivo. El Consell Comarcal del Vallès Occidental, hasta ahora tibio aliado del Ayuntamiento egarense abogó hace pocas semanas por la elaboración del informe de movilidad, extremo por el que también apuesta de manera firme ADENC, la entidad conservacionista que siempre ha liderado la oposición popular a la construcción de la B-40.

Diari de Terrassa ha situado en un lugar preeminente de su linea editorial, sin complejos, la defensa de la construcción del IV Cinturó, a pesar de reconocer y lamentar el enorme perjuicio que significa la vía para el entorno natural de la ciudad. La razón, sin pensar nunca que era la opción infalible, no era otra que creer en los argumentos que decían que se trataba de una infraestructura buena para la ciudad. Ahora empezamos a pensar que nos estamos quedando tan solos como el equipo de gobierno del Ayuntamiento en la defensa de la infraestructura y esa situación debilita el convencimiento.

Desde que la Generalitat (curiosamente desde la conselleria que dirigía el terrassense Josep Rull, defensor hasta hace muy poco de la B-40) propusiera retrasar la construcción de la autopista hasta la confección del estudio de movilidad como elemento de referencia a la hora de decidir si se debe construir o no; después de constatar que los ayuntamientos inicialmente alineados en el trazado del IV Cinturó enfriaban su apoyo al mismo; tras comprobar que el posicionamiento del Consell Comarcal y ahora del ADENC no provoca reacción alguna del Ayuntamiento de Terrassa ni de las entidades sociales y económicas que lo defendieron con denuedo en otro tiempo, quizás sea cierto que hay que hay que reflexionar y reconsiderar el posicionamiento sobre la construcción de esa autopista. Y eso, desde el desconcierto que significa comprobar el perjuicio que supone para la ciudad lo ya construido. La visita de delegaciones municipales al ministerio de Fomento ya no tiene sentido y no sabemos ni si se cumplirá lo previsto en los presupuestos generales del Estado, ni cuáles serán los planes del nuevo Gobierno al respecto de lo que debía ser la autovía.

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