Tasas

12.07.2018 | 04:00
Tasas

EDITORIAL

El Partit dels Socialistes de Catalunya llevará al pleno de julio una propuesta que pedirá al Govern de la Generalitat una rebaja de un treinta por ciento en las tasas universitarias. La propuesta tiene dos vertientes para el análisis. La primera y fundamental es la de poner de manifiesto y remediar que Catalunya sea la comunidad autónoma española en la que resulta más caro el acceso a la universidad y la segunda es la del debate eterno sobre el cumplimiento de las resoluciones que se votan en el Parlament de Catalunya. En ese sentido, es curioso que sea el PSC el que exige el cumplimiento de las decisiones del Parlament y tenga que soportar aquí que desde la oposición se le exija que se cumplan los acuerdos de Pleno.

En lo que a la primera cuestión concierne, la propuesta del PSC es absolutamente pertinente. La Generalitat, en plena crisis, decidió aumentar el precio de las tasas de la universidad en un 60 por ciento. Amparado en la crisis, el Govern ha mantenido hasta hoy mismo ese extraordinario incremento de las tasas y no parece que esté dispuesto a reducirlo. El año pasado, el sindicato de estudiantes realizó diversas movilizaciones en reclamación del cumplimiento de decisión del Parlament de exigir al Govern la reducción de las tasas, votación que votaron todos los partidos a excepción de Junts pel Sí (gobernar va más allá del procés y conviene que su manto no haga olvidar posiciones políticas). La Generalitat dijo entonces que ya se estaba cumpliendo el mandato del Parlament. Era falso, se habían reducido, efectivamente, las tasas a las familias menos pudientes y se habían incorporado las becas Equitat. El mandato del Parlament no hablaba nada de eso, hablaba de una reducción lineal del treinta por ciento, la mitad de lo que se había subido como consecuencia de la crisis económica.

La demagogia del Govern, en ese sentido, fue evidente. En primer lugar, se incumple impunemente y sin posibilidad de enmienda un mandato del Parlament, órgano en el que reside la soberanía del pueblo catalán y en segundo lugar se disfraza de conciencia social lo que no es otra cosa que populismo barato. La universidad es una cuestión de concepto, de equidad y de igualdad de oportunidades por lo que debería ser gratuita como ocurre en otros lugares de Europa (en Francia una carrera cuesta menos de doscientos euros y en Alemania, un máster, puede no pasar de trescientos). Pero si no debe ser así, al menos que no sea más caro estudiar aquí que en otras comunidades españolas y por supuesto, que, al menos, la universidad sea gratuita para quien no pueda pagar.

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