Acuerdos

29.06.2018 | 04:00
Acuerdos

EDITORIAL

Terrassa en Comú, Esquerra Republicana y CUP convocaron ayer una rueda de prensa para denunciar que el Ayuntamiento no instalará una carpa de prevención y atención en caso de agresiones machistas en el centro durante la Festa Major, uno de los elementos más importantes del protocolo contra las agresiones sexistas acordados en su momento. Los representantes de las tres formaciones catalogaron la situación como "la gota que colma la paciencia de la oposición de izquierdas".

El asunto tiene su enjundia y en dos vertientes. Por una parte está la proacción municipal en un tema que finalmente ha generado una extraordinaria sensibilidad social. Terrassa, declarada ciudad feminista parece que no acaba de decidirse a tomar iniciativas de cierto calado en cuanto a dar visibilidad a la cuestión. La instalación de la carpa tiene un valor que va más allá de la prevención, da visibilidad al problema, lo pone delante de una ciudadanía que se echa a la calle durante la Festa Major. El equipo de gobierno se defiende con la instalación de una garita específica en el atrio del Ayuntamiento.

Los gestos son importantes en momentos como el que vivimos, inspirados por las movilizaciones feministas del 8 de marzo y por la alarma social que ha creado la sentencia contra la Manada y la puesta en libertad de sus componentes hace pocos días. Es por ello que se entiende poco la decisión del equipo de Gobierno. Es imposible que sea por una cuestión económica y es imposible que sea porque en el equipo de Gobierno no exista sensibilidad al respecto. Más bien parece un error de cálculo político, que no parece menor.

La otra vertiente de análisis del asunto tiene que ver con la eficacia de los acuerdos adoptados en el plenario municipal. El debate sobre la fuerza ejecutiva de los acuerdos de pleno, sorprendentemente, no es nuevo en este mandato y parece que no va a dejar de serlo. La instalación de la carpa, al margen de cualquier otra consideración, es un acuerdo votado por los representantes de los ciudadanos en la sala de plenos. Se trata del mayor ejercicio de soberanía que se pueda llevar a acabo en la ciudad. No ya desde un punto de vista jurídico, sino desde la pura lógica democrática, los acuerdos de pleno son para respetarlos y si existe alguna razón de fuerza mayor para no hacerlo, al menos debe haber la obligación de dar una explicación a la ciudadanía. Otra cosa no se entiende.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook