Problema

16.06.2018 | 04:21
Problema

EDITORIAL

Las asociaciones de madres y padres de alumnos de los centros educativos de Catalunya denominados de alta complejidad pidieron ayer desde Terrassa al departamento de Ensenyament la aplicación de una serie de medidas para paliar la problemática que acompaña a estos centros. En primer lugar piden estabilidad mediante la congelación de la matrícula viva, esto es, que no se abran las aulas a lo largo del curso para admitir nuevos alumnos. El decálogo se completa con la solicitud de incrementar los recursos humanos en los centros, rebajar las ratios de alumnos por aula, reservas de plazas universitarias para alumnos que procedan de estos centros o revisar el decreto de admisión para una escolarización más equitativa, entre otra serie de medidas.

El problema está ahí, se conoce, pero no se visibilizan desde la administración acciones encaminadas a solucionarlo. La cuestión adquiere tintes de cierto dramatismo cuando existen centros a los que ya se les cataloga de alta complejidad, un estigma que acompaña a la comunidad educativa de esos centros. La cuestión no es que los centros sean efectivamente complejos, sino que la propia administración haya detectado que lo sean, lo haya permitido e incluso los haya etiquetado. Es que ni tan siquiera se ha buscado una pirueta semántica, pese a lo aficionados y expertos que son en la administración pública, para evitar que el epíteto sea tan agresivo. Qué futuro les espera a esos centros, nos podemos preguntar, pero el problema está en el presente.

La presentación de este abanico de peticiones de los padres de los centros de alta complejidad se realizó en Terrassa y no por causalidad. Hasta que no se diga lo contrario, Terrassa es la ciudad de Catalunya en la que se registra una mayor segregación escolar, según un informe de la sindicatura de greujes de Catalunya, que todavía sigue vigente.

Tenemos un total de 18 centros de alta complejidad y se encargó un estudio para elaborar un diagnóstico y una solución al problema. Hace más de un año que el estudio debía estar concluido y todavía no se sabe nada de él. Desde diversos partidos políticos de la ciudad, especialmente ERC, se ha mostrado una gran preocupación por una realidad que genera tantas desigualdades, pero no se llevan a cabo acciones decididas. Es cierto que se trata de un tema de gran complejidad, pero al menos, de lo que se trata es de abordarlo con una cierta solvencia.

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