Prevención

14.06.2018 | 04:21
Prevención

EDITORIAL

No hace muchos días hablábamos de los límites de la libertad de expresión si es que ese derecho fundamental debe tener límites, dónde se sitúan y cómo se gestiona el mismo derecho, por ejemplo, desde ideologías divergentes. Venía a cuento de un debate en el pleno municipal al respecto y de un episodio ocurrido en Terrassa en el que se instalaron una serie de cruces amarillas en la rambleta y se colgaron otras en los árboles de la rambla que fueron arrancadas por una persona disconforme con la protesta por los presos del procés.

Precisamente, en aquel pleno se debatió una propuesta de Ciudadanos que pretendía el consenso de los partidos políticos terrassenses para elaborar una declaración que reivindicase una Festa Major libre de tensiones políticas. PSC y TeC se abstuvieron y Ciudadanos arremete contra el alcalde Alfredo Vega por la declaración que realizó hace unos días pidiendo que la tensión política no invada la Festa Major. La polémica volverá al pleno puesto que Ciudadanos quiere que se vuelva a debatir como consecuencia de esa declaración.

Tanto la propuesta de ciudadanos como la declaración del alcalde muestra una preocupación preventiva. El debate es circular y vuelve al principio; dónde deben estar los límites de la libertad de expresión y cómo debe utilizarse ese derecho. Dónde acaba la libertad y empieza la ofensa. Fernando Savater, filósofo cercano a Ciudadanos, en su libro "Ética para Amador", establecía el punto de partida sobre lo que era la ética en la siguiente frase: es lo que está bien y lo que está mal. Pero lo que parece tan sencillo se complica cuando reflexionas sobre la posibilidad de que lo que está bien y lo que está mal no sean conceptos coincidentes.

Difícilmente la Festa Major se podrá abstraer de una situación política tan compleja como está viviendo en Catalunya, máxime en una ciudad que tiene un conciudadano preso en Estremera y otro huido en Bélgica. La preocupación mostrada por el alcalde debe estar fundamentada en alguna certeza. La cuestión está en que los límites de la convivencia, lo que está bien y lo que está mal en el modo de ejercer la libertad de expresión, sean lo más coincidentes posible y si se produce algún acto reivindicativo sea eso, una acto de libertad y no una ofensa. Lo otro, lo del alcalde Vega y Ciudadanos es sólo un debate político de corto alcance.

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