Voluntad

26.05.2018 | 04:21
Voluntad

EDITORIAL

Las cajas de ahorro nacen como instituciones de crédito sin ánimo de lucro con el propósito de fomentar el ahorro popular, mitigar las necesidades de los más pobres y garantizar un mínimo de previsión social. Ese perfil les llevó a tener una relación de absoluta imbricación en el territorio en que han operado, definiendo así la idiosincrasia de las cajas de ahorro hasta su casi total desaparición como una de las consecuencias de la crisis económica de 2008. Las cajas encontraron en sus respectivas obras sociales una forma de conectar con ese territorio a través de múltiples fórmulas.

Caixa de Terrassa, después Unnim como paso previo a su desaparición, centró su obra social en proyectos de gran envergadura y de extraordinaria significación ciudadana. La Llar y Fupar se han convertido en símbolos del terrassenquismo, y el Centre Cultural en el referente de la actividad artística y cultural terrassense con una innegable proyección exterior. Pero la absorción de Unnim por parte de BBVA ponía en cuestión su futuro. Caixa Terrassa asumió históricamente el déficit de las tres instituciones, pero su pervivencia pasaba por alcanzar la autosuficiencia económica. BBVA ha mantenido su compromiso con la fundación que acoge La Llar, Fupar y Centre Cultural y la recién incorporada cooperativa Teixidors, pero se hacía imprescindible reducir paulatinamente esa dependencia. Finalmente la Fundació de l'Antiga Caixa Terrassa ha conseguido en cinco años dar la vuelta a los balances y diseñar una estructura que pueda garantizar la autofinanciación y con ello su futuro desde una perspectiva de funcionamiento empresarial.

La labor realizada durante estos años se ha acercado a la excelencia de la mano de Ignasi Cusidó como presidente y de Josep Ribera como director de la fundación, con el compromiso incuestionable de la estructura de personal de las tres instituciones. No podemos más que felicitar a los responsables y por extensión a todas las personas que forman parte de la Fundació de l'Antiga Caixa Terrassa. El esfuerzo siempre debe tener premio y en este caso se está consiguiendo.

Ignasi Cusidó decía ayer que Terrassa debía sentir como suyos proyectos como La Llar, Fupar, el Centre Cultural y ahora también Teixidors. Forman parte del patrimonio terrassense y así los percibe la ciudad.

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