Cambio

27.04.2018 | 04:21
Cambio

Parece que finalmente se va a acometer la transformación del Vapor Gran. Se trataba de uno de los grandes asuntos de la "administración Ballart", para lo que se contrató a una arquitecto estrella como Itziar González. El proyecto ha sido lento; de hecho, su redacción se retrasó un año y el inicio de su ejecución dos. En cualquier caso, la transformación empezará en breve y lo que pretende es hacer del Vapor Gran un complejo más amable, que invite a las familias a pasear, que se llene de vida y contenido.

Es curioso el fenómeno del Vapor Gran, una zona que nació llamada a ser uno de los grandes polos de atracción del centro de la ciudad, se convirtió en un espacio anodino del que han huido propuestas comerciales y que cuesta revitalizar. El Vapor Gran debía ser el nexo de unión del centro histórico y la oferta de las salas de cine de la Tarrassa Industrial, pero no puede decirse que el hundimiento de la oferta cinematográfica afectase a la nueva zona puesto que ésta no llegó a nunca a obtener el protagonismo que se presumía cuando se planificó.

El Vapor Gran se ha convertido en un pez que se muerde la cola en el que no se sabe si se desertiza de oferta comercial como consecuencia de la poca afluencia de viandantes o si los viandantes no van, porque la oferta comercial no es lo suficientemente atractiva y compacta. De hecho, hay negocios relacionados con la hostelería muy consolidados, que funcionan bien, algunos de los cuales están en el Vapor Gran desde los inicios. Buena parte de su clientela tiene que desplazarse allí expresamente por lo que cabría pensar que el desplazamiento no es un problema si se considera que vale la pena realizarlo.

Por otra parte, la respuesta de la ciudadanía cuando se han organizado actividades lúdicas ha sido siempre buena. Por lo tanto, por una parte, podemos concluir que los terrassenses no hemos incorporado a nuestra dinámica de paseo el Vapor Gran porque no es atractivo , pero que no descartamos desplazarnos hasta allí si hay algo que vale suficientemente la pena.

Lo que pretende la remodelación del Vapor Gran es, precisamente, ablandar un espacio concebido excesivamente duro para que se pueda incorporar a los hábitos de paseo de los terrassenses. El largo proceso de planificación de este cambio invita a pensar en que no se trata únicamente de un lavado de cara.

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