Vivienda

07.04.2018 | 04:20
Vivienda

En la Terrassa de dos velocidades hay un problema que se llama vivienda. Se trata de una realidad que va aparejada al crack económico de 2008, al paro, al trabajo precario que sitúa a los que lo padecen como "outsiders" de la economía. La situación demuestra que la crisis económica se ha cerrado en falso para un volumen importante de la población y que las medidas, incluso legislativas y judiciales, para paliar los efectos de la crisis sobre las familias sobreendeudadas están siendo insuficientes.

De hecho, se está dando un fenómeno ciertamente preocupante que es el de la familias que en su momento no podían pagar la hipoteca, sufrieron una ejecución hipotecaria, perdieron su piso y ahora no pueden pagar una vivienda de alquiler. En algunos casos, incluso, se trata de familias que además de perder su vivienda, no pudieron realizar una dación en pago y arrastran una deuda residual de la ejecución hipotecaria que les acompañará de por vida.

Ese efecto puede comprobarse en el hecho de que desde hace un tiempo han tomado un protagonismo importante los desahucios de alquileres. La exclusión de estas familias es evidente si tenemos en cuenta que un nuevo actor se ha unido a un escenario complejo, el de la escalada de los precios de los alquileres. El alza de las rentas no se circunscribe a la ciudad de Barcelona, ya que provoca la expulsión de población de Barcelona y su cinturón metropolitano y centrifuga el problema a las ciudades de la segunda corona como Terrassa.

En ese sentido, es cierto que no podemos hablar únicamente de un problema de desahucios judiciales, sino que muchas familias se ven abocadas a dejar sus viviendas por el aumento del precio de sus alquileres, con contratos revisables a los tres años en lugar de a los cinco que marcaba antes la legislación.

Organizaciones con amplia experiencia en la gestión de esta problemática como la PAH advierten de que la situación es extremadamente difícil y muy compleja y reclaman al Ayuntamiento una acción más decidida de los servicios sociales. El problema del Consistorio es palpable, ya que a la presión que la situación somete a los servicios sociales se une un problema de endeudamiento importante de la empresa municipal de vivienda.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Noticias relacionadas


Lo último Lo más leído Lo más votado