Prevención

02.03.2018 | 04:21
Prevención

La decisión de la Direcció General de Trànsit de prohibir la circulación de los grandes camiones por las carreteras catalanas como consecuencia del temporal ha sido ciertamente polémica, especialmente en las patronales del sector, que cifran en más de 25 millones de euros el perjuicio para el transporte por cada jornada sin poder circular. La decisión de Trànsit es de ese tipo de medidas que generan sentimientos enfrentados y que, en cualquier caso, se hacen difíciles de valorar.

Por una parte, hemos tenido experiencias este invierno en el estado español en las que la inacción generó un caos circulatorio en la AP-6 por la que el Gobierno abrió un expediente a la concesionaria de la gestión de la autopista. En Catalunya nos hemos ido al otro extremo. Algunos camioneros se han quejado de lo extremo de la decisión. De hecho podíamos ver ayer en los reportajes televisivos cómo algún conductor ironizaba sobre la situación argumentando que en su país hacía falta mucha nieve para que cerrasen una carretera. Algunos, ayer a media tarde ni tan siquiera pudieron llegar a su destino a pocos kilómetros de donde fueron obligados a detenerse por los mossos d'esquadra, incluso yendo de vacío a un puñado de kilómetros cuando la nieve a penas había hecho acto de presencia.

En el otro platillo de la balanza tenemos los resultados. Las carreteras catalanas no han registrado, a pesar del temporal, incidentes de importancia y puede decirse que la normalidad ha reinado en la red viaria pese a que el temporal ha sido intenso en algunos lugares. Es precisamente esa circunstancia la que ha generado la queja de colectivos de transportistas, que se ha tomado la decisión de prohibir la circulación de camiones en todas las carreteras, de forma generalizada, sin tener en cuenta la casuística concreta de cada vía. Es decir, que se ha prohibido la circulación en vías que a penas si han sufrido afectación por la nieve.

Ni la decisión debe ser fácil de tomar ni como decimos, es fácil valorar. Es cierto que parece un tanto extrema vista la intensidad de la nevada en Catalunya, pero de la misma forma también debemos reconocer que es muy fácil y probablemente injusto, valorar la medida a posteriori. En este caso ha primado la prevención y vistos los resultados, debemos estar satisfechos por la falta de incidentes. Habrá que ver ahora cómo reaccionan las patronales de transportistas, que han anunciado la presentación de demandas por daños y perjuicios.

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