Pensiones

24.02.2018 | 04:22
Pensiones

A los ocupantes de las primeras tiendas de campaña que se plantaron en la Puerta del Sol de Madrid aquel 15-M y después en las plazas de todas las localidades españolas tampoco se les hizo demasiado caso al principio. Lo mismo ocurrió con los primeros exaltados que, armados con una camiseta verde, pretendían (ilusos, les decían) que no les quitasen sus viviendas por el mero hecho de no poder pagar sus hipotecas. Nadie había oído hablar de la posibilidad de que fuese la propia administración municipal la que se encargase de suministrar de forma directa el agua a los domicilios de los terrassenses y se está a punto de constituir la empresa municipal que lo hará posible.

Con ello queremos decir que no debemos despreciar ni el significado ni el potencial de los movimientos ciudadanos que incluso de forma un tanto deslavazada van tomando forma en torno a objetivos concretos. Realmente, cuanto más concreto es el objetivo, más capacidad de identificación se obtiene. Un ejemplo puede ser el de la movilización social en torno a las pensiones, que ayer ayer sacó a la calle a miles de personas en innumerables municipios españoles. Estamos hablando de más de ocho millones de personas, ocho millones de pensionistas que no tienen otra cosa en la cabeza que la necesidad de defender sus pensiones y que por primera vez en muchos años las ven realmente amenazadas.

Por el momento, no se ha producido una reacción seria de los partidos, pero si se mantiene la movilización no tardará en producirse pues estamos hablando de un tema trascendente, probablemente del pilar más sólido del estado del bienestar junto a la educación y la sanidad. Los pensionistas de hoy y los que los seremos mañana hemos decidido que el tema de las pensiones debe instalarse en la agenda de prioridades políticas. Ha llegado el momento de buscar una solución. Las medidas que debían ser la panacea para salir de la crisis se han convertido en una mala receta para las pensiones y se espera algo más de los partidos que no sea la propuesta del PSOE de recaudar tres mil millones de euros de los bancos, una idea no sólo insuficiente cuantitativamente hablando, sino algo pobre viniendo de un partido con posibilidades de formar gobierno o, al menos, de influir. La batalla de las pensiones no ha hecho más que empezar y puede ser un elemento aglutinador capaz de provocar muchos cambios en la sociedad española.

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