Rieras

09.02.2018 | 04:21
Rieras

Terrassa puede presumir de dos experiencias absolutamente divergentes en canto a entendimiento entre administraciones se refiere. Por una parte, encontramos una experiencia que a pesar de la complejidad que está reportando tanto al Ayuntamiento como a la Generalitat de Catalunya un resultado excelente. Hablamos del denominado "esponjamiento" urbanístico de Ca N'Anglada, que ha necesitado de una intervención quirúrgica vivienda por vivienda para indemnizar o realojar a los vecinos afectados por la demolición de los bloques de pisos. La colaboración entre Ayuntamiento y Generalitat, tal como han destacado representantes de ambas administraciones cuando han tenido ocasión ha sido modélica y, aunque lentamente debido a la dificultad del proyecto, los objetivos se están alcanzando.

Por contra, existe un desencuentro evidente entre los mismos protagonistas en lo que a las rieras y su gestión se refiere. Ayuntamiento y Generalitat, en esta ocasión la Agència Catalana de l'Aïgua han tenido que echar mano de los tribunales para tener conciencia clara del escenario en el que se mueven. Ahora ya lo saben y no era como creía el Ayuntamiento. Terrassa es una ciudad especialmente complicada en lo que a su orografía se refiere. En realidad, Terrassa está construida sobre rieras y pese a ello, debe gestionar la nada habitual cifra de doce kilómetros en la trama urbana.

El organismo que tiene competencias sobre el lecho de las rieras es el ACA y de hecho hasta 2012 asumía el coste de los trabajos de mantenimiento. La crisis económica y los recortes presupuestarios provocaron un cambio en los protocolos y la ACA se desentendió de los tramos urbanos de las rieras, traspasando a los ayuntamientos la responsabilidad sobre el mantenimiento y manteniendo los relacionados con la infraestructura en sí.

El Ayuntamiento de Terrassa llevó el asunto al contencioso- administrativo y lo ha perdido: el mantenimiento de las rieras dentro de la ciudad, visiblemente deficiente en estos momentos, corresponde exclusivamente a los consistorios. No obstante, debemos poner de manifiesto que no todo es desencuentro en este asunto. Ambos organismos han llegado a acuerdos en los últimos años para colaborar en la limpieza y mantenimiento de las rieras en la ciudad, incluso con colaboración económica por parte del ACA. Superada la controversia judicial, es de esperar que el clima de colaboración y entendimiento que parece que existe hoy entre ambos organismos se convierta en la norma y la limpieza de las rieras tenga solución en Terrassa.

En lo judicial, sólo llamar la atención sobre el hecho de que los grandes temas que el Ayuntamiento ha llevado al contencioso-administrativo en los últimos años, los ha perdido. Qué miedo da el asunto del agua.

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