Acuerdo

06.02.2018 | 04:20
Acuerdo

Parece ser que los partidos independentistas están a punto de llegar a un acuerdo para llevar a cabo una sesión de investidura. Según las informaciones que llegaron ayer desde Bruselas, se ha optado por perfeccionar la propuesta que realizó Oriol Junqueras desde Estremera en el sentido de investir a Carles Puigdemont como presidente legítimo en Bruselas y votar en el Parlament por un presidente ejecutivo que nombraría un Govern operativo para acabar con la aplicación del artículo 155 de la Constitución y recuperar el control de las instituciones catalanas.

Lo primero que cabe plantearse es qué consecuencias tiene eso a efectos prácticos y la respuesta es que, probablemente, ninguna. Es decir, es evidente que lo que se pretende es alcanzar un acuerdo que desencalle la peligrosa situación de parálisis política en la que nos hemos instalado y que ninguna de las partes que forman el bloque independentista se sienta doblegada. Este acuerdo permite la investidura virtual de Puigdemont a través de la Assemblea d'Electes, constituyendo un gobierno en el exilio al tiempo que se garantiza la exigencia de Esquerra Republicana de recuperar la Generalitat a través de un gobierno efectivo alejado de procedimientos judiciales.

Por otra parte, no podemos olvidar que también de esta manera se pone de manifiesto la voluntad de recuperar la iniciativa y mantener la tensión del procés entre los dos millones de votantes que los independentistas obtuvieron el pasado 21 de diciembre. No obstante, la incógnita está en si esa tensión se mantendrá con la misma solidez que hasta la intervención de la Generalitat por para del gobierno de Mariano Rajoy y la convocatoria de elecciones. La espada de Damocles que significa el artículo155 condicionará, sin duda, el futuro del procés en Catalunya. Habrá que ver, en ese sentido, cuál es la actitud del nuevo Govern y si estará dispuesto a mantener el pulso con Madrid y en qué términos.

Es por ello que tiene especial significación la precisión que ha realizado la CUP de condicionar su apoyo al acuerdo a tres al que ha llegado con Junts per Catalunya y Esquerra en el sentido de que debe tratarse de una investidura real desobedeciendo al Tribunal Constitucional. Recordemos que la CUP pactó con Junts per Catalunya un proceso constituyente real y efectivo, la reversión de la privatización de Aigües del Ter-Llobregat, el cese de las subvenciones a colegios que segreguen su alumnado por sexos y una legislatura basada esencialmente en la desobediencia.

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