Responsabilidad

12.01.2018 | 04:23

Los presupuestos no son las ordenanzas y no se puede repetir con la cuentas del Ayuntamiento lo que ocurrió con la fiscalidad. El debate sobre las ordenanzas fiscales coincidió con un momento álgido del procés y no cabe duda de que la política catalana influyó de forma determinante a la hora de tomar decisiones en el ámbito local. No hubo acuerdo entre los partidos para alcanzar mayoría suficiente con la que aprobar tasas e impuestos para 2018. La consecuencia directa es que las ordenanzas para este año esté prorrogadas y sean, por tanto, las mismas que las del año pasado. Cabe preguntarse si eso es malo o muy malo. Es evidente que no es bueno puesto que los presupuestos deben elaborarse en relación a los ingresos y los impuestos, tasas y precios públicos son la principal fuente de financiación del Ayuntamiento. Puede haber variaciones importantes que condicionen la previsión de gasto.

Con todo, mucho peor es no tener presupuestos. Sería una temeridad no llegar a un acuerdo, aunque sea de mínimos para que se puedan elaborar nuevos presupuestos para 2018 y parece ser que la negociación lleva buen camino especialmente entre los partidos de izquierda; el PSC, que gobierna en solitario, Terrassa en Comú y Esquerra Republicana. No se prevé tampoco mucha oposición por parte del PDeCAT, partido que estuvo en el gobierno hasta no hace muchas semanas. La cintura de unos y otros debe permitir de fabricar un lugar de encuentro. Se trata, por tanto, de un ejercicio de responsabilidad por parte de los partidos políticos de llegar a un acuerdo para aprobar los nuevos presupuestos, puesto que hay algunos proyectos que están en marcha, como es el caso de la asunción directa de la gestión del suministro de agua en la ciudad que depende de los nuevos presupuestos. Recordemos que en estos momentos la concesión está sometida a una prórroga forzosa hasta que el Ayuntamiento pueda asumirla.

La forma de aprobar las cuentas es, en realidad, lo de menos; a través de un voto favorable o de permitir su aprobación con una abstención, como parece que se dispone a hacer Esquerra Republicana. En esta cuestión influye también, cómo no, la linea del partido de no apoyar a partidos que no se han opuesto a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. ERC no puede apoyar al PSC abiertamente, pero tampoco puede frenar proyectos de ciudad de gran relevancia.

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