Conflicto

11.01.2018 | 04:21

Foment del Treball, la patronal catalana, ha decidido abrir un expediente de expulsión de la organización de la vallesana Cecot. Se trata de un episodio más de la pugna que desde hace algún tiempo enfrenta a ambas entidades y que ahora ha tomado visos de afrontar un episodio definitivo en un sentido o en otro. Para entender mínimamente el conflicto debemos partir de la base de que la patronal de Catalunya es Foment del Treball y que Cecot, presidida por Antoni Abad, es un ente territorial vinculado a esa organización superior y que ejerce su actividad patronal al amparo del organismo que preside en estos momentos Joaquim Gay de Montellà.

Los desencuentros se han sucedido desde hace algunos años pese a que desde Cecot, como es el caso hoy, se quita hierro al conflicto alegando una percepción errónea de lo que sólo son diferencias de criterio sin la importancia necesaria para promover una expulsión. Se habla de diferencias personales, políticas y de gestión de todas ellas individualmente y también en conjunto. Probablemente haya un poco de todo. Ninguna de ellas es determinante por si misma, pero todas en conjunto han provocado una situación que puede dar lugar, ahora sí, a una solución definitiva.

Se ha hecho evidente a lo largo de los años las diferencias personales entre Abad y Gay de Montellà, quien no lleva nada bien, por ejemplo, que Cecot celebre la Nit de l'Empresari en Barcelona y que la fiesta de la patronal terrassense se convierta en un acto de reafirmación del independentismo, como ocurrió este año en torno a la figura de Carles Puigdemont. La efervescencia del procés en aquel momento fue con toda seguridad el motivo de la contención en la reacción de Foment al nuevo desafío de Cecot.

Por otra parte, Cecot es una patronal moderna que adelanta a Foment por el carril del dinamismo que le proporciona un buen uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales ante la paquidérmica linea de actuación de Foment. Su interlocución directa con la Generalitat y las iniciativas que lleva a cabo en muchas ocasiones incluso ante el propio Gobierno de Madrid, con reacciones inmediatas ante temas de actualidad tampoco son plato del gusto de los dirigentes de Foment, que se sienten en ocasiones puenteados por los reflejos de Cecot.

Quizás la situación pueda ser menos grave de lo que lo pinta la ejecutiva de Foment y, del mismo modo, mucho más complicada de lo que opinan los dirigentes de Cecot. Está claro que la apertura de un expediente de expulsión, no puede ser una simple advertencia, puesto que ya ha habido otros episodios de tensión no resueltos. La cuestión está saber qué consecuencias puede tener para Cecot tanto externas como internas, una eventual expulsión del paraguas de Foment; si se mantendrá en los foros de decisión en los que ahora participa, si mantendrá su estatus de interlocución y cuál sería la respuesta de sus asociados.

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